Mar. Mar 9th, 2021

El investigador del CSIC Manuel Dall’Osto explica desde el Ártico la importancia de estudiar las partículas en suspensión del aire marino y su función en la dispersión de la radiación solar y la formación de nubes,

¿Cómo no te vuelves loco ahí arriba, todo el tiempo confinado en un barco?, me pregunta Fredy, un amigo colombiano, por email desde Barcelona. Y la respuesta es que aquí probablemente todos estamos un poco locos. Locos por la naturaleza. Este páramo de un blanco muy puro y muy frío se te mete en la piel y ya no te deja. En esta gélida atmósfera oceánica es precisamente donde flota mi objetivo: los aerosoles marinos. Son gotas líquidas o fragmentos sólidos suspendidos en el aire. Nadie lo diría, pero estas minúsculas partículas tienen un efecto considerable en el clima del planeta.

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