Jue. Jun 24th, 2021

Hace unos meses, cuando el brillo de la estrella Betelgeuse se redujo drásticamente, algunos astrónomos dieron la voz de alarma: una supernova inminente, una explosión estelar, aunque fuera a miles de años luz, podría tener diferentes consecuencias sobre la Tierra y la vida en ella. Y aunque Betelgeuse ha vuelto a la normalidad, los físicos de la Universidad Técnica de Munich (TUM) han encontrado pruebas de una supernova que explotó cerca de nosotros hace unos 2,5 millones de años, lo que en términos astronómicos es hace muy poco tiempo.

La vida de algunas estrellas gigantes, de diez veces la masa del Sol, a veces termina en una supernova: una colosal explosión estelar. Esta detonación provoca que se forme hierro, manganeso y otros elementos pesados. Una suerte de «huella» que ha sido registrada en una capa de la corteza terrestre datada en hace 2,5 millones de años, y donde los investigadores han confirmado la existencia de hierro-60 y manganeso-53.

«El aumento de las concentraciones de manganeso-53 es como una especie de ‘arma humeante’; la prueba definitiva de que esta supernova realmente tuvo lugar», afirma en un comunicado
Gunther Korschinek, primer autor del estudio que se acaba de publicar en «Physical Review Letters».

Si bien una supernova muy cercana podría infligir un daño masivo a la vida en la Tierra, esta en concreto estaba lo suficientemente lejos y solo provocó un aumento de los rayos cósmicos durante varios miles de años. «Sin embargo, esto puede conducir a una mayor formación de nubes», afirma por su parte Thomas Faestermann, otro de los coautores de la investigación. «Quizás haya un vínculo con la época del Pleistoceno, el período de la Edad del Hielo, que comenzó hace 2,6 millones de años».

El «humo» de la «pistola»
Normalmente, el manganeso se encuentra en la tierra como manganeso-55 y generalmente proviene del polvo cósmico, como el que se encuentra en el cinturón de asteroides de nuestro Sistema Solar. Este polvo cae sobre la tierra continuamente, pero rara vez percibimos partículas de polvo más grandes que las que brillan como meteoritos, surcando el cielo.

Las nuevas capas de sedimentos que se acumulan año tras año en el fondo marino preservan la distribución de los elementos en las costras de manganeso y las muestras de sedimentos. Usando espectrometría de masas con acelerador, este equipo de científicos ha detectado tanto hierro-60 como niveles crecientes de manganeso-53 en capas que se depositaron hace aproximadamente 2,5 millones de años.

«Este es un análisis de ultratrazas de investigación -explica Korschinek-. Estamos hablando simplemente de unos pocos átomos en las muestras. Pero la espectrometría de masas con acelerador es tan sensible que incluso nos permite calcular a partir de nuestras mediciones que la estrella que explotó debía tener entre 11 y 25 veces el tamaño del Sol».

Los investigadores también pudieron determinar la vida media del manganeso-53 a partir de comparaciones con otros nucleidos y la edad de las muestras. El resultado: 3,7 millones de años. Hasta la fecha, solo ha habido una medición con este fin en todo el mundo, por lo que habrá que esperar a nuevas pruebas para tener otros cálculos comparativos.,
Hace unos meses, cuando el brillo de la estrella Betelgeuse se redujo drásticamente, algunos astrónomos dieron la voz de alarma: una supernova inminente, una explosión estelar, aunque fuera a miles de años luz, podría tener diferentes consecuencias sobre la Tierra y la vida en ella. Y aunque Betelgeuse ha vuelto a la normalidad, los físicos de la Universidad Técnica de Munich (TUM) han encontrado pruebas de una supernova que explotó cerca de nosotros hace unos 2,5 millones de años, lo que en términos astronómicos es hace muy poco tiempo.

La vida de algunas estrellas gigantes, de diez veces la masa del Sol, a veces termina en una supernova: una colosal explosión estelar. Esta detonación provoca que se forme hierro, manganeso y otros elementos pesados. Una suerte de «huella» que ha sido registrada en una capa de la corteza terrestre datada en hace 2,5 millones de años, y donde los investigadores han confirmado la existencia de hierro-60 y manganeso-53.

«El aumento de las concentraciones de manganeso-53 es como una especie de ‘arma humeante’; la prueba definitiva de que esta supernova realmente tuvo lugar», afirma en un comunicado
Gunther Korschinek, primer autor del estudio que se acaba de publicar en «Physical Review Letters».

Si bien una supernova muy cercana podría infligir un daño masivo a la vida en la Tierra, esta en concreto estaba lo suficientemente lejos y solo provocó un aumento de los rayos cósmicos durante varios miles de años. «Sin embargo, esto puede conducir a una mayor formación de nubes», afirma por su parte Thomas Faestermann, otro de los coautores de la investigación. «Quizás haya un vínculo con la época del Pleistoceno, el período de la Edad del Hielo, que comenzó hace 2,6 millones de años».

El «humo» de la «pistola»
Normalmente, el manganeso se encuentra en la tierra como manganeso-55 y generalmente proviene del polvo cósmico, como el que se encuentra en el cinturón de asteroides de nuestro Sistema Solar. Este polvo cae sobre la tierra continuamente, pero rara vez percibimos partículas de polvo más grandes que las que brillan como meteoritos, surcando el cielo.

Las nuevas capas de sedimentos que se acumulan año tras año en el fondo marino preservan la distribución de los elementos en las costras de manganeso y las muestras de sedimentos. Usando espectrometría de masas con acelerador, este equipo de científicos ha detectado tanto hierro-60 como niveles crecientes de manganeso-53 en capas que se depositaron hace aproximadamente 2,5 millones de años.

«Este es un análisis de ultratrazas de investigación -explica Korschinek-. Estamos hablando simplemente de unos pocos átomos en las muestras. Pero la espectrometría de masas con acelerador es tan sensible que incluso nos permite calcular a partir de nuestras mediciones que la estrella que explotó debía tener entre 11 y 25 veces el tamaño del Sol».

Los investigadores también pudieron determinar la vida media del manganeso-53 a partir de comparaciones con otros nucleidos y la edad de las muestras. El resultado: 3,7 millones de años. Hasta la fecha, solo ha habido una medición con este fin en todo el mundo, por lo que habrá que esperar a nuevas pruebas para tener otros cálculos comparativos.

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