Mar. Mar 2nd, 2021

Un ’thriller’ político que muy pronto muta en otro de acción para diluirse en un drama íntimo sin que ninguna de las tres patas quede bien calzada,

Detrás del título de este thriller político y de acción, fallido pese a su despliegue de producción y de reparto, está una de las cárceles más atroces y por desgracia conocidas de África, Playa Negra o Black Beach. Es la cárcel de la que era alcaide Teodoro Obiang antes de arrebatarle el poder a su tío, Francisco Macías. Un infierno en la tierra para varias generaciones de guineanos por los que nadie ha movido un dedo. Pero Guinea no se nombra en esta película rodada en Canarias, Ghana, Madrid, Bruselas y Toledo, entre otras localizaciones, aunque todo su conflicto ocurra en un país africano rico en petróleo, en el que se habla castellano, donde el oro y todo el esperpento de los más zafios nuevos ricos rodea a sus clases dirigentes y donde cualquier indicio de oposición al régimen se aplasta entre los muros de una infame prisión llamada Black Beach.

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