Lun. Jun 21st, 2021

Pienso en esas películas en donde se pintaba la Europa liberada y la que permanecía bajo el nazismo,

¿En qué momento nace el amor a una ciudad? Tal vez cuando la miras como a un padre o una madre. A lo mejor por eso a Roma la llaman Madre Roma, invocando así el principio biológico más poderoso que existe. Acabo de llegar a Roma y ya estoy enamorado de nuevo. Salgo a la calle y la gente pasea sin mascarillas. Me quito la mascarilla en mitad de la plaza Navona con un gesto violento, como quien hace 75 años arrancaba la bandera del III Reich de los balcones de Europa. En el avión que me ha traído viajaba Mario Vargas Llosa. Ver a Vargas Llosa en mi avión daba seguridad, o un principio de realidad. Vargas iba con mascarilla y bastón. Pensé en que un bastón con elegante empuñadura podía lidiar estéticamente con la gregaria mascarilla. De modo que ahora mismo le he dicho a mi smartphone que me busque tiendas romanas donde vendan bastones.

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