Vie. Abr 16th, 2021

Varios libros recuperan la memoria perdida de la franja de tierra que unía Gran Bretaña con el continente, inundada por el deshielo al final de la prehistoria,

Durante milenios, hasta el final de la prehistoria, Gran Bretaña no era una isla. Una enorme franja de tierra unía las costas británicas con el resto de Europa, un territorio hundido conocido ahora como Doggerland en el que vivían manadas de mamuts y de renos, por el que rondaban leones y osos de las cavernas, en el que los humanos establecieron poblados, cazaban y pescaban. Pero fueron expulsados como consecuencia del enorme episodio de cambio climático que representó el final de la última glaciación. Los expertos calculan que durante casi seis milenios (11.000-5.000) esta Atlántida europea fue lentamente consumida por las aguas hasta que, finalmente, convertida ya en una isla, fue engullida por el mar del Norte cuando la agricultura llegaba a Europa y empezaban a construirse las primeras pirámides en Egipto (antes de ayer en términos históricos). Y ahora, Doggerland vuelve con fuerza en forma de literatura: se han editado diferentes libros sobre esa tierra perdida que nos recuerda, desde su silencio bajo el mar, la fragilidad humana ante el clima.

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