Lun. Mar 1st, 2021

Marta del Riego Anta construye en ‘Pájaro del noroeste’ una trama que bebe de la tierra que añora y de las tradiciones. Una novela que transita entre géneros y con un poderoso componente femenino,

Marta del Riego Anta (La Bañeza, León) tenía unas cuantas cosas claras mientras construía Pájaro del noroeste (AdN) su tercera novela y un verdadero salto literario que cuenta la historia de Icia, una mujer que harta de su vida en Madrid decide volver a la tierra, a León. Lo primero es que no quería una novela costumbrista ni una historia didáctica sobre el mundo del vino, tan presente en la trama. Lo segundo, es que no se podía adscribir a ningún género, pero que bebía del negro del que es tan aficionada como lectora, y también de Joyce Carol Oates, William Faulkner y otros habitantes del alma oscura del ser humano, o de “la crueldad irónica de Flannery O’Connor”. “Me gusta ese tono que camina al borde del precipicio que separa el country noir de la novela gótica”, resume por correo electrónico.

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Un esquema a lápiz

Siempre es curiosa la aproximación a la forma de trabajar de cada autor. Esta es la de Marta del Riego Anta: “En una Hay Festival de hace dos años escuché a Ken Follet explicar cómo construía sus novelas. Fue fascinante. Un año dedicado a investigar y a escribir una “biblia” con todos los personajes, como hacen los guionistas de las series de televisión. También fue fascinante descubrir que yo nunca sería capaz de hacer eso… Desgraciadamente soy mucho más caótica o, quizá, más intuitiva. Me hago un esquema a lápiz que abarca hasta la mitad de la novela y una página de cada uno de los personajes y me lanzo a escribir. Suena tópico, lo sé, pero es cierto: los personajes me conducen. A medida que escribo me van descubriendo su mundo, sus ideas, y sobre todo qué les mueve, qué les hace actuar como actúan. Esa pregunta sí me la hago constantemente: qué mueve a Icia, qué mueve a Damián. Y hacia la mitad de la novela, cuando tengo sus mundos construidos me paro a pensar qué va a pasar, cómo va a terminar, a dónde me conduce la historia. No sé si es el mejor método, supongo que no, pero es mi método”.

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