Jue. Abr 15th, 2021

El homenaje a Xavier Turull, de Ojos de Brujo, cerró una jornada musical de la Mercè que pasó por dos espacios con nuevos significados,

Con la noche ya caída, la segunda jornada de fiestas recordó a aquella Barcelona de mediados de los noventa en la que reinaban las músicas de aluvión, también llamadas mestizas, pautadas por el baile, el descaro y la omisión de purismos. Bajo la advocación del espíritu de Xavier Turull, el que fuera percusionista y motor de Ojos de Brujo, un sinfín de amigos, conocidos y herederos desplegaron una fiesta en el Park Güell entorno a su memoria, en un espacio abierto a los cuatro vientos que hubiese encantado un homenajeado que no conoció fronteras. Fue un acto musicalmente festivo, rumbero y cargado de emotividad en el que la música fue maleada por artistas que como Xavier reducen las distancias entre los estilos; una fiesta que comenzó con un video con imágenes suyas y Debajo una piedra, seguida de 11 temas más, y recordó la alegría con la que los mexicanos conviven con la ausencia de los finados.

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