Mar. Jun 22nd, 2021

Cada giro de guion puede parecer caprichoso en su superficie, pero el engranaje general tiene una notable coherencia interna,

En su viaje a través de un lugar llamado La Zona, los tres protagonistas de la posapocalíptica odisea existencial Stalker, dirigida por Andréi Tarkovski en 1979, buscaban la habitación, un cuarto de los deseos donde cualquier aspiración se podía hacer realidad. La estética, la filosofía y la trascendencia (además de sus objetivos, mucho menos ambiciosos) de la película francesa de Christian Volckman La habitación (The Room) están en las antípodas de la obra de Tarkovski y, sin embargo, no parece difícil ver la influencia entre una y otra: una pareja con trauma a cuestas se muda a una casa donde no encuentran el estereotipo de lo fantasmal sino el dichoso cuarto que buscaban los de Stalker; una especie de lámpara maravillosa sin genio dentro ni límite de peticiones que, de pronto, los convierte en autosuficientes en todos los sentidos.

Seguir leyendo

Por