Vie. Mar 5th, 2021

El entusiasmo de los primeros días se ha esfumado. Normal. Lo de siempre,

Llevo desde mitad de la década de los ochenta cubriendo estos acontecimientos puntuales y trascendentes (de lo segundo están convencidos los organizadores, la gente que concursa y muchos de los cronistas) llamados festivales de cine. Si yo hubiera descubierto el cine con una ingente cantidad de las películas que se proyectan en ellos, lo más probable es que lo hubiera detestado, solo habría poseído el efecto de los somníferos, por aburrido, por incomprensible, por pretencioso, por malo. Son títulos de imposible o desastroso estreno en las salas comerciales, aunque hayan recibido la oda de juglares tan necios, impostados y absurdos como esas películas. O lo que sean. La carrera de estas empieza y termina en los festivales. O tal vez tengan alguna oportunidad en las plataformas de Internet con afanes vanguardistas. Adquiridas a precio de saldo. Bueno, que las disfruten aquellos profundos espíritus que odian lo convencional.

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