Jue. Abr 15th, 2021

Muchos no dicen lo que creen, sino lo que queremos oír. No dicen lo que deben, sino lo que calculan,

Melania Mazzuco nos regala una figura definitiva, clave para la supervivencia, que se puede extrapolar a la literatura y la política. En Estoy contigo, una especie de A sangre fría en la que la italiana disecciona el devenir de una inmigrante africana tras su llegada a Roma, narra los procedimientos por los que las comisiones que conceden el asilo se fían o no de los aspirantes. Nunca pueden comprobar los hechos y en muchas ocasiones, y pese a la penuria que perciben en el solicitante, si detectan que su historia es repetida, copiada de alguien a quien le funcionó y que no puede sostenerse en datos propios ni concreción alguna, la respuesta es “no”. No hay piedad.

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