Lun. Jun 21st, 2021

La lección de Caballero Bonald es fuerte; muy pronto nos ayudó a comprender el necesario compromiso con la dignidad literaria más allá de la política y los panfletos,

Me pongo a escribir después de conocer la noticia de la muerte de José Manuel Caballero Bonald, este domingo, y se sienta en la mesa junto a mí el recuerdo vivísimo de Pepe. Lo conocí en 1981, cuando yo empezaba a publicar, con motivo de algunos actos políticos organizados en defensa de la autonomía plena para Andalucía. Durante estos 40 años de amistad he tenido muchas ocasiones para destacar su magisterio como escritor y la importancia de su obra y de las lecciones de su generación. Libros como Pliegos de cordel (1963), Descrédito del héroe (1977) o Manual de infractores (2005) forman parte de mi biblioteca más íntima, así como La novela de la memoria (2010), unas páginas que me permitieron vivir con el autor amigo su infancia y los años de la posguerra.

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