Lun. Jun 14th, 2021

Una película cansina y estirada como un chicle, en la que el director cae en un erotismo barato y unos cameos de ídolos musicales sonrojantes,

Si la semana pasada se estrenaba en España Knight of Cups, película de Terrence Malick de 2015, ahora llega Song to Song, dos años posterior pero en la misma línea estilística. Es decir, un caleidoscopio de imágenes oníricas que conectan con la voz interior de los personajes y esas sinuosas coreografías entre la cámara, los actores y los espacios. El baile incluye otra vez, y en un registro similar aunque con un resultado menos espectacular, la fotografía de Emmanuel Lubezki. Ambas películas están conectadas no solo por la forma de Malick de adentrarse en sus criaturas sino porque algunos de sus personajes parecen salidos del mismo after.

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