Lun. Ago 2nd, 2021

Su muy merecido estrellato no le ha impedido a este señor interpretar proyectos muy pequeños de producción en los que creía,

Veo con frecuencia la tensa y romántica Único testigo, una película que adoro y no solo por su celebérrimo y precioso baile en el granero. Es la primera vez que observé en una pantalla el careto de un jovencísimo Viggo Mortensen. No tenía frase, pero sí buen rollo, encanto, presencia. Y así como pagaría dinero por no encontrarme en las películas con determinados actores y actrices especializados en psicologismo tortuoso (no discuto su talento, pero me crispan casi siempre), hay otros que poseen imán para mis gustos, que me los creo, con los que me siento cómodo. Mortensen pertenece a ese grupo. Existe algo muy limpio, luminoso y atractivo en él, se presta a la epopeya, aunque también puede dar miedo, ser violento hasta límites volcánicos. Pueden comprobarlo en sus excelentes y perturbadoras actuaciones en Promesas del Este y Una historia de violencia. O con el valiente, duro y machacado Alatriste.

Seguir leyendo

Por