Mié. Mar 3rd, 2021

Al final de la temporada 72-73 Aragonés levantó a un Atleti decaído al que casi se le escapa el título ‘in extremis’,

A tres jornadas del final de la Liga 72-73, el Atlético recibía al Granada. La hinchada acudió feliz al Manzanares, cargada de banderas. El equipo venía de empatar en el Camp Nou y era líder, con un punto sobre el Español, dos sobre el Barça y cuatro sobre el Madrid, que tenía un partido aplazado. La víspera el Español había perdido en San Mamés, bueno para el Atleti. El Madrid tenía que jugar en Atocha, campo difícil. El Barça recibía al Burgos, por ese lado no se contaba con nada, pero después le quedaban dos partidos más difíciles que los del Atleti. Por su parte, el Granada andaba por la segunda mitad de la tabla, pero sin apremios del descenso. Ya estaban ahí los fieros Aguirre Suárez y Fernández, pero aún no habían alcanzado la fama siniestra que marcaría al Granada por años. El equipo se había debilitado ese verano por los traspasos de Lasa, De la Cruz y Barrios, y vivía una temporada depresiva. Tanto, que su célebre presidente, Candi, llegó a dimitir, harto de escuchar gritos en contra en Los Cármenes, aunque luego no apareció nadie que se postulara para el cargo y siguió.

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