Vie. Abr 16th, 2021

El veterano mediocentro navarro decidió la Supercopa a favor del Bayern, que negocia su traspaso al Athletic,

No en vano Javi Martínez Aginaga se aficionó a la prestidigitación desde muy joven. Cumplidos los 103 minutos de la Supercopa de Europa con 1-1, el título estaba en el aire, pero el hombre se metió en el hervidero del área del Sevilla con la calma del mago. Bradicardiaco. Kimmich botó el córner desde la derecha, la pelota fue despejada por Diego Carlos, rematada por Alaba y vuelta a despejar por Bounou cuando se la encontró frente a frente. Alguien más inquieto la habría reventado. Él hizo la pausa, miró al portero, y como si tuviera toda una velada para decidir acomodó la cabeza y colocó el balón en la escuadra con un ligero balanceo del cuello. El gol del triunfo entró lentamente mientras el héroe, desaliñado con una melena de mechas rubias, sonreía a la espera de la avalancha de compañeros que acudían a felicitarle. Perfectamente consciente de estar dándose un homenaje.

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