Mar. Mar 9th, 2021

El conjunto bávaro se impone en la prórroga con un gol de Javi Martínez a un equipo andaluz que lo llevó al límite y que tuvo una opción de oro de En-Nesyri para ganar el título,

Hay maneras de vivir. Maneras de soñar. Maneras de sufrir y, también, maneras de competir. El Sevilla es único en este último concepto. Agarrado a ese instinto competitivo, a esa increíble creencia colectiva en que no es inferior a nadie y jamás se rinde, el conjunto andaluz dio una lección de vida ante un gigante como el Bayern de Múnich en una superfinal europea en la que solo cayó en la prórroga. Ese gen luchador del Sevilla se traduce en un término tan castizo, tan antiguo y fuera de los cánones tales como es el de casta. Instalado en esa convicción, el Sevilla cayó de forma heroica ante un Bayern superior en fútbol, pero al que llevó al límite. Con el 1-1, En-Nesyri tuvo el triunfo en sus botas en el minuto 87. Neuer cortó el sueño sevillista. Las lágrimas de En-Nesyri al final del partido así lo demostraron. El Bayern tiró de amplitud de plantilla en la prórroga y Javi Martínez acabó con la resistencia del Sevilla. Todo como consecuencia de un saque de esquina producto del único error en defensa de Diego Carlos y, en general, de todo su equipo. El Sevilla cayó con mucho honor y aunque inferior futbolísticamente al Bayern, demostró que es un equipo muy complicado de batir. A veces la mística es casi superior al enorme despliegue futbolístico de un equipo de las prestaciones del Bayern.

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