Mar. Mar 9th, 2021

De Rojas no existe nada en Internet. Su familia publicó una pequeña esquela en EL PAÍS el pasado lunes. Esta es su historia.,

Flora Rojas bajó las pestañas para siempre. El bicho abstracto, cada día más zigzagueante, se la llevó en menos de 48 horas. Fue fulminante. A Juan, su único hijo, le viene a la memoria una de las últimas anécdotas que le contó su madre. Sucedió allá por los años noventa. Rojas, morena, caminaba coqueta por una Puerta del Sol radiante. De repente, sobre la plaza, observó con sus ojos azules hollywoodienses a una muchacha gitana que tenía un puestecito de cartas astrales. Se dirigió hasta allí de inmediato. Quería saber cuanto antes qué demonios le tenía preparado el futuro. La gitana agarró su mano con delicadeza. Comenzó a leerle el más allá surcando las grietas de los dedos. Hay cosquillas que llegan hasta Dios. Flora, sin decir ni pio, escuchó a la línea del tiempo entrar por sus oídos. “¡Vivirás 100 años!”, le dijo la joven. Rojas se levantó de allí contentísima. Se vio en el olimpo de las mujeres centenarias. Murió el pasado lunes. Tenía 99 años y 9 meses.

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