Mar. Mar 2nd, 2021

Coincidiendo con el estreno de la nueva adaptación del clásico de Collodi, dirigida por Matteo Garrone, comparamos el original y sus infinitas relecturas, incluyendo la de Walt Disney, de cuyo estreno se cumplen 80 años,

El otro día me quedé frito con Los siete samuráis, en mitad de una escena de asamblea campesina que, antes de hacerme perder el sentido, me trajo repetidos flashbacks del 15-M. Cuando desperté de la siesta le dije a mi mujer que algunas cosas parecían hechas para ser rehechas. El pionero no debería vencer por defecto; ciertas obras exigen depuración y modernización (de lo contrario aún volaríamos en zepelín). Lo primero que hizo John Sturges al emprender el remake de Los siete samuráis fue cargarse las cansinas –aunque exquisitamente filmadas– juntas aldeanas de Kurosawa. La nueva versión, Los siete magníficos, iba directa a la épica y la balacera, a lo que había que añadir la sugerente calva de Yul Brynner. Y duraba una hora menos. Con esta jamás me hubiese quedado dormido, le sentencié a mi incrédula esposa.

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