Jue. Abr 15th, 2021

La nueva norma de memoria podría acelerar la recuperación de Gambogaz, que el general golpista adquirió en 1937,

La nueva ley de memoria democrática ha reactivado el debate sobre la exhumación del general golpista Gonzalo Queipo de Llano de la basílica de La Macarena, en Sevilla. El desenlace sobre el destino final los restos del militar -a quien se le atribuye la responsabilidad por la desaparición y el fusilamiento de 50.000 personas en Andalucía- no es lo único que podría acelerar la nueva norma. Las disposiciones relativas a las auditorías sobre los expolios y las incautaciones realizadas durante el franquismo pueden contribuir a esclarecer la titularidad del cortijo de Gambogaz -donde Queipo murió en 1951 después de adquirirlo en 1937 con fondos procedentes de una suscripción popular y donde trabajaron de manera forzosa presos del régimen- y allanar su conversión en un lugar de la Memoria Histórica, tal y como reclaman asociaciones memorialistas, el Ayuntamiento de Camas -donde se levanta buena parte de la finca- y los herederos del propietario original, Ignacio Vázquez Gutiérrez, pionero en la industrialización y mecanización del campo, y a cuyo nombre siguen estando las escrituras del terreno.

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