Mar. Mar 9th, 2021

La magistral colección de Prada insufla energía a la gran cita de la semana de la moda italiana, la segunda industria más importante del país,

Seguir adelante como si nada hubiese pasado no es posible. Tras el confinamiento y en medio aún de la pandemia, la industria textil italiana apuesta por volver a empezar. Restart [recomenzar ]fue uno de los conceptos más repetidos durante la semana de la moda de Milán, que terminó el domingo. Se trata de la primera celebrada tras la aparición de la covid en Europa, que enseñó precisamente sus garras coincidiendo con la edición de febrero. Entonces, Giorgio Armani fue le primer diseñador en organizar su desfile a puerta cerrada. Siete meses después, solo 20 de las 61 marcas que mostraron sus colecciones lo hicieron de forma presencial y con público. Algunas de las más poderosas, como la propia Armani, Prada o Versace, cambiaron a un formato digital semanas antes de que arrancase pasarela, donde se sintió -y mucho- la ausencia de medios y compradores asiáticos y estadounidenses. Pero suspender la cita estaba fuera de cuestión. La moda es la segunda industria más importante en Italia después de la automoción, y da empleo directo a más de 600.000 personas. Durante el primer semestre de 2020, su facturación cayó un 30% con respecto al mismo periodo de 2019; las exportaciones, un 28,6%. Según el informe de la Camera Nazionale della Moda que recoge estos datos, es el sector manufacturero que más pérdidas ha sufrido.

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