Jue. Mar 4th, 2021

Ni 48 horas ha durado el portavoz Covid de Madrid, una figura técnica que sacara la lucha contra la pandemia en Madrid de la pelea política. El elegido para el cargo –por acuerdo de las administraciones central y madrileña–, el reputado médico y microbiólogo Emilio Bouza, renunció ayer al cargo tras dos días de fuego cruzado entre instituciones y con un evidente sentimiento de decepción.

Así se trasluce de la carta enviada a las dos personas que le «ficharon», el ministro de Sanidad, Salvador Illa, y el consejero madrileño del ramo, Enrique Ruiz Escudero. En ella, les recuerda sus manifestaciones de voluntad de «concordia política» y les confiesa que «las circunstancias que he presenciado en los dos días siguientes, junto con la contemplación de las dos ruedas de prensa simultáneas del viernes 25, me obligan a renunciar».

Lunes 21 de septiembre: el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y la jefa del Ejecutivo madrileño, Isabel Díaz Ayuso, se reunen en la Real Casa de Correos, en la madrileña Puerta del Sol, a mediodía. Dos horas después, anuncian una tregua política que ponga por delante «lo epidemiológico, no lo ideológico». Prometen una comisión de coordinación y cogobernanza entre ambas administraciones, y un portavoz de la misma que será un técnico y no un político. La idea es rebajar el nivel de crispación, reconocen las fuentes consultadas.

El miércoles, 23, el doctor Emilio Bouza, ex jefe de Microbiología y Enfermedades Infecciosas del Gregorio Marañón, un reputado profesional al que la pandemia le pilló en plena jubilación y que no dudó en reengancharse, fue llamado al Ministerio de Sanidad. Allí le esperaban el ministro Illa y el consejero de Sanidad Enrique Ruiz Escudero, viejo colega de Bouza y con quien mantiene una excelente relación. En esa visita de urgencia al despacho de Illa, ambos políticos, según explica él mismo en su misiva, «me expresaban su preocupación por la situación de la epidemia de Covid-19 en Madrid». Le afirmaron ambos «su voluntad de concordia política y su impulso para trabajar unidos para buscar una solución al problema». Le pidieron «actuar como técnico y científico en el consejo creado por ambos gobiernos y, además, en base a mi trayectoria profesional, hacer de portavoz de los acuerdos del grupo». Tras pensárselo unas horas, aceptó el reto.

El jueves 24, Bouza asiste ya en calidad de portavoz Covid a la reunión interadministraciones que se celebra en la sede de la vicepresidencia regional, en la Puerta del Sol. Un encuentro en el que están tanto Illa como el doctor Fernando Simón y el consejero de Sanidad madrileño, Enrique Ruiz Escudero. Un día antes, el viceconsejero Antonio Zapatero había dado a conocer los últimos datos de la pandemia en Madrid y adelantado que el viernes, en rueda de prensa, explicaría la extensión de las restricciones en Madrid.

El viernes, 25, la rueda de prensa de Zapatero se inicia tal y como estaba prevista, a las 12 del mediodía. Casi al mismo tiempo, el ministro Salvador Illa improvisa otro encuentro con la prensa en el que exige a Madrid medidas más contundentes porque las que está anunciando en ese momento Zapatero son insuficientes y no siguen las recomendaciones de los expertos, asegura.

Sábado, 26: Bouza telefonea a Escudero y le comunica que renuncia al puesto. En su carta pública, dirigida también a Salvador Illa, es transparente:reconoce que «creí en lo que se prometía», la voluntad de «concordia política». Pero «las circunstancias que he presenciado en los dos días siguientes, junto con la contemplación de las ruedas de prensa simultáneas del viernes 25, me obligan a renunciar y declinar el ofrecimiento». Seguirá, insiste, «trabajando en favor de los ciudadanos de Madrid y de España, con la mejor de las voluntades. Estoy, como no puede ser de otra manera, al servicio de la Salud, pero sencillamente, he podido comprender que ese no es mi puesto en las actuales circunstancias».,
Ni 48 horas ha durado el portavoz Covid de Madrid, una figura técnica que sacara la lucha contra la pandemia en Madrid de la pelea política. El elegido para el cargo –por acuerdo de las administraciones central y madrileña–, el reputado médico y microbiólogo Emilio Bouza, renunció ayer al cargo tras dos días de fuego cruzado entre instituciones y con un evidente sentimiento de decepción.

Así se trasluce de la carta enviada a las dos personas que le «ficharon», el ministro de Sanidad, Salvador Illa, y el consejero madrileño del ramo, Enrique Ruiz Escudero. En ella, les recuerda sus manifestaciones de voluntad de «concordia política» y les confiesa que «las circunstancias que he presenciado en los dos días siguientes, junto con la contemplación de las dos ruedas de prensa simultáneas del viernes 25, me obligan a renunciar».

Lunes 21 de septiembre: el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y la jefa del Ejecutivo madrileño, Isabel Díaz Ayuso, se reunen en la Real Casa de Correos, en la madrileña Puerta del Sol, a mediodía. Dos horas después, anuncian una tregua política que ponga por delante «lo epidemiológico, no lo ideológico». Prometen una comisión de coordinación y cogobernanza entre ambas administraciones, y un portavoz de la misma que será un técnico y no un político. La idea es rebajar el nivel de crispación, reconocen las fuentes consultadas.

El miércoles, 23, el doctor Emilio Bouza, ex jefe de Microbiología y Enfermedades Infecciosas del Gregorio Marañón, un reputado profesional al que la pandemia le pilló en plena jubilación y que no dudó en reengancharse, fue llamado al Ministerio de Sanidad. Allí le esperaban el ministro Illa y el consejero de Sanidad Enrique Ruiz Escudero, viejo colega de Bouza y con quien mantiene una excelente relación. En esa visita de urgencia al despacho de Illa, ambos políticos, según explica él mismo en su misiva, «me expresaban su preocupación por la situación de la epidemia de Covid-19 en Madrid». Le afirmaron ambos «su voluntad de concordia política y su impulso para trabajar unidos para buscar una solución al problema». Le pidieron «actuar como técnico y científico en el consejo creado por ambos gobiernos y, además, en base a mi trayectoria profesional, hacer de portavoz de los acuerdos del grupo». Tras pensárselo unas horas, aceptó el reto.

El jueves 24, Bouza asiste ya en calidad de portavoz Covid a la reunión interadministraciones que se celebra en la sede de la vicepresidencia regional, en la Puerta del Sol. Un encuentro en el que están tanto Illa como el doctor Fernando Simón y el consejero de Sanidad madrileño, Enrique Ruiz Escudero. Un día antes, el viceconsejero Antonio Zapatero había dado a conocer los últimos datos de la pandemia en Madrid y adelantado que el viernes, en rueda de prensa, explicaría la extensión de las restricciones en Madrid.

El viernes, 25, la rueda de prensa de Zapatero se inicia tal y como estaba prevista, a las 12 del mediodía. Casi al mismo tiempo, el ministro Salvador Illa improvisa otro encuentro con la prensa en el que exige a Madrid medidas más contundentes porque las que está anunciando en ese momento Zapatero son insuficientes y no siguen las recomendaciones de los expertos, asegura.

Sábado, 26: Bouza telefonea a Escudero y le comunica que renuncia al puesto. En su carta pública, dirigida también a Salvador Illa, es transparente:reconoce que «creí en lo que se prometía», la voluntad de «concordia política». Pero «las circunstancias que he presenciado en los dos días siguientes, junto con la contemplación de las ruedas de prensa simultáneas del viernes 25, me obligan a renunciar y declinar el ofrecimiento». Seguirá, insiste, «trabajando en favor de los ciudadanos de Madrid y de España, con la mejor de las voluntades. Estoy, como no puede ser de otra manera, al servicio de la Salud, pero sencillamente, he podido comprender que ese no es mi puesto en las actuales circunstancias».

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