Jue. Abr 15th, 2021

En Madrid, esa ciudad que no duerme y que acoge sin miramientos al forastero, hace un lustro que el paisaje urbano se nutre de ciclistas y motoristas que portan grandes mochilas con colores llamativos. Son los llamados «riders», trabajadores por cuenta propia que ejecutan labores de reparto a domicilio y que ahora esperan que sus condiciones mejoren tras la sentencia del Tribunal Supremo, que les reconoce como falsos autónomos. Fernando García lleva ya dos años recorriéndose la capital para entregar pedidos de Glovo y Uber Eats. Aunque hace algún año más que este zaragozano de 41 años vive montado en una bicicleta. Empezó a utilizarla para desplazarse desde su vivienda, ubicada en la Plaza de Castilla, hasta la glorieta de… Ver Más,
En Madrid, esa ciudad que no duerme y que acoge sin miramientos al forastero, hace un lustro que el paisaje urbano se nutre de ciclistas y motoristas que portan grandes mochilas con colores llamativos. Son los llamados «riders», trabajadores por cuenta propia que ejecutan labores de reparto a domicilio y que ahora esperan que sus condiciones mejoren tras la sentencia del Tribunal Supremo, que les reconoce como falsos autónomos. Fernando García lleva ya dos años recorriéndose la capital para entregar pedidos de Glovo y Uber Eats. Aunque hace algún año más que este zaragozano de 41 años vive montado en una bicicleta. Empezó a utilizarla para desplazarse desde su vivienda, ubicada en la Plaza de Castilla, hasta la glorieta de… Ver Más

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