Jue. Abr 15th, 2021

Si la mirada es el espejo del alma, la de don Andrés María García Serrano, párroco de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, transparenta humildad. En la calle de la Senda del Infante, 22, en el despacho parroquial pegado a la amplia entrada -todo en esta parroquia es amplio y luminoso-, la conversación inicial discurre por el recuerdo de la reciente enfermedad del párroco. El virus se le metió hasta las entrañas. Ha empezado una vida nueva. «Aislado, con el peso del fallecimiento de mi madre -relata-, ingresado en el hospital, en una situación casi apocalíptica, me sentí acompañado por la oración de mi comunidad, por la oración de la gente, por el abrazo de la Iglesia».

De hecho, en un reciente testimonio que escribió para la Universidad Eclesiástica san Dámaso, de la que es profesor, señalaba que «la gravedad de la enfermedad, especialmente por la asfixia, me ha enfrentado, virulentamente, a la realidad de la muerte, presagiada en la incapacidad de respirar. Mi propia fragilidad era patente, pero era aún mayor la certeza de que la mano del Señor acompañaba mi debilidad. Esos momentos te permiten contemplar la vida de un modo radicalmente nuevo, con una sencillez y veracidad mayor».

En el interior del templo, los feligreses guardan la distancia de seguridad¿Cómo afronta una parroquia de Madrid, que se caracteriza por una intensa vida apostólica y familiar, esta nueva etapa de la pandemia? «Con el escrupuloso cumplimiento -apunta el párroco- de las normas vigentes emanadas tanto de las autoridades sanitarias como del Arzobispado. Acompañando a los fieles en estos momentos duros».

La responsabilidad y la prudencia son dos características de este nuevo tiempo en el que se han triplicado las necesidades de la Cáritas parroquial. Si como dice la página web, las familias a las que se ayuda de forma habitual son 63, saquen ustedes la cuenta. Pero, al mismo tiempo, se han multiplicado por tres las ayudas de una feligresía generosa. Uno de los retos agudizados a los que se enfrentan es el de la soledad y el miedo derivado del confinamiento y de esta situación de crisis. Un miedo que ha potenciado las patologías, la depresión y la ansiedad en no pocas personas. Un miedo que tiende a paralizar. Para regular la asistencia al culto se han creado grupos voluntarios de acogida, orden y distribución y limpieza, que hacen posible esta nueva etapa. También se han instalado altavoces en el exterior para seguir la misa dominical al aire libre.

La parroquia de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, de nombre de pila Edith Stein, que no es cualquier mujer ni cualquier santa, es capaz de sobreponerse a cualquier dificultad y llevar ese espíritu joven, familiar, de parroquia repleta de familias numerosas, a cualquiera a las circunstancias humanas más insospechadas. De hecho, las familias siguen siendo las grandes protagonistas de la vida parroquial, junto con los jóvenes. Tratan de vivir la fe de un modo maduro, con actividades que también expresan esa presencia pública, en la calle, y que tiende la mano a las personas más alejadas.

Actividades

Andrés María GarcíaEs famoso el Belén viviente que todos los años se celebra en vísperas de la Navidad en el parque contiguo. Quince estaciones del Evangelio de la Navidad representada por familias, introducidas por un santo que establece un diálogo pedagógico con los grupos que por allí transita. Una originalidad que expresa el sentido y la presencia de esta parroquia que, según se puede leer en una placa conmemorativa a la entrada del templo, fue consagrada por el cardenal Rouco Varela el 15 de diciembre de 2002, siendo párroco don José Millán Calvo y arquitecto del espléndido templo, don Carlos Pinilla Utrilla. Por cierto, que el anterior párroco ha dejado testimonio de la construcción de la parroquia, y de la comunidad en un voluminoso libro titulado «Historia de una parroquia singular».

Esta parroquia, que quiere ser la casa de todos, casi veinte mil feligreses, en Arroyo del Fresno, cuenta con dos sacerdotes más, Alejandro Pulido y Aurelio Favi. Y está siempre abierta. Tiene muy claro que el centro es el Señor de la historia. No en vano preside el presbiterio un gran Pantócrator, obra de los Talleres de Arte Granda, y durante los jueves está expuesto el Santísimo Sacramento todo el día para la adoración de los fieles.,
Si la mirada es el espejo del alma, la de don Andrés María García Serrano, párroco de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, transparenta humildad. En la calle de la Senda del Infante, 22, en el despacho parroquial pegado a la amplia entrada -todo en esta parroquia es amplio y luminoso-, la conversación inicial discurre por el recuerdo de la reciente enfermedad del párroco. El virus se le metió hasta las entrañas. Ha empezado una vida nueva. «Aislado, con el peso del fallecimiento de mi madre -relata-, ingresado en el hospital, en una situación casi apocalíptica, me sentí acompañado por la oración de mi comunidad, por la oración de la gente, por el abrazo de la Iglesia».

De hecho, en un reciente testimonio que escribió para la Universidad Eclesiástica san Dámaso, de la que es profesor, señalaba que «la gravedad de la enfermedad, especialmente por la asfixia, me ha enfrentado, virulentamente, a la realidad de la muerte, presagiada en la incapacidad de respirar. Mi propia fragilidad era patente, pero era aún mayor la certeza de que la mano del Señor acompañaba mi debilidad. Esos momentos te permiten contemplar la vida de un modo radicalmente nuevo, con una sencillez y veracidad mayor».

En el interior del templo, los feligreses guardan la distancia de seguridad¿Cómo afronta una parroquia de Madrid, que se caracteriza por una intensa vida apostólica y familiar, esta nueva etapa de la pandemia? «Con el escrupuloso cumplimiento -apunta el párroco- de las normas vigentes emanadas tanto de las autoridades sanitarias como del Arzobispado. Acompañando a los fieles en estos momentos duros».

La responsabilidad y la prudencia son dos características de este nuevo tiempo en el que se han triplicado las necesidades de la Cáritas parroquial. Si como dice la página web, las familias a las que se ayuda de forma habitual son 63, saquen ustedes la cuenta. Pero, al mismo tiempo, se han multiplicado por tres las ayudas de una feligresía generosa. Uno de los retos agudizados a los que se enfrentan es el de la soledad y el miedo derivado del confinamiento y de esta situación de crisis. Un miedo que ha potenciado las patologías, la depresión y la ansiedad en no pocas personas. Un miedo que tiende a paralizar. Para regular la asistencia al culto se han creado grupos voluntarios de acogida, orden y distribución y limpieza, que hacen posible esta nueva etapa. También se han instalado altavoces en el exterior para seguir la misa dominical al aire libre.

La parroquia de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, de nombre de pila Edith Stein, que no es cualquier mujer ni cualquier santa, es capaz de sobreponerse a cualquier dificultad y llevar ese espíritu joven, familiar, de parroquia repleta de familias numerosas, a cualquiera a las circunstancias humanas más insospechadas. De hecho, las familias siguen siendo las grandes protagonistas de la vida parroquial, junto con los jóvenes. Tratan de vivir la fe de un modo maduro, con actividades que también expresan esa presencia pública, en la calle, y que tiende la mano a las personas más alejadas.

Actividades

Andrés María GarcíaEs famoso el Belén viviente que todos los años se celebra en vísperas de la Navidad en el parque contiguo. Quince estaciones del Evangelio de la Navidad representada por familias, introducidas por un santo que establece un diálogo pedagógico con los grupos que por allí transita. Una originalidad que expresa el sentido y la presencia de esta parroquia que, según se puede leer en una placa conmemorativa a la entrada del templo, fue consagrada por el cardenal Rouco Varela el 15 de diciembre de 2002, siendo párroco don José Millán Calvo y arquitecto del espléndido templo, don Carlos Pinilla Utrilla. Por cierto, que el anterior párroco ha dejado testimonio de la construcción de la parroquia, y de la comunidad en un voluminoso libro titulado «Historia de una parroquia singular».

Esta parroquia, que quiere ser la casa de todos, casi veinte mil feligreses, en Arroyo del Fresno, cuenta con dos sacerdotes más, Alejandro Pulido y Aurelio Favi. Y está siempre abierta. Tiene muy claro que el centro es el Señor de la historia. No en vano preside el presbiterio un gran Pantócrator, obra de los Talleres de Arte Granda, y durante los jueves está expuesto el Santísimo Sacramento todo el día para la adoración de los fieles.

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