Mar. May 18th, 2021

Un incendio destruyó, a principios de septiembre, el campo de desplazados en la isla griega de Lesbos. ONGs y residentes del lugar denuncian el maltrato al que son sometidos los refugiados, especialmente los niños, y las secuelas psicológicas que padecen,

El 12 de septiembre la policía griega prohíbe el acceso a los periodistas por primera vez al campamento de refugiados de Moria. Han pasado cuatro días desde el incendio que asoló el lugar y obligó a 13.000 personas, de las que un tercio son niños, a refugiarse en la carretera que une Panagiouda con Mytilene. La única forma de llegar al kilómetro de asfalto en el que se agolparon los migrantes es siguiendo los caminos de tierra escalando las colinas para evitar los retenes o mezclándose con el personal de las pocas ONG activas. Son alrededor de las 11.00 cuando explotan los botes de gas lacrimógeno: seis (o siete) cerca del punto de control de la policía en dirección a Mytilini y otros tantos en el estacionamiento de un supermercado Lidl, en el lado opuesto. Los niños gritan mientras los padres buscan agua para mojar sus rostros y aliviar el escozor y el sofocante efecto del humo.

Seguir leyendo

Por