Dom. Feb 28th, 2021

La joven afroamericana iniciaba el año lleno de planes cuando una serie de errores catastróficos policiales truncaron su futuro para siempre,

Breonna Taylor estaba a punto de girar ese esquina en la vida que todo lo cambia. Este maldito 2020 iba a ser su año. Lo escribió ella misma en su cuenta de Twitter tras haber ahorrado el suficiente dinero para comprarse un reluciente Dodge Charger negro que rugía de excitación, al igual que ella, al pisar el acelerador. Su apartamento de dos habitaciones, que compartía con su hermana, lleno de post it de colores o notas escritas en cualquier pedazo de papel que tuviera al alcance (una servilleta; una factura): con lo urgente, lo importante y los sueños por realizar. “Comprar una casa”. Quizá tener un bebé con el hombre que la vio morir mientras agonizaba sin recibir ayuda tras ser blanco de las balas disparadas frenéticamente por uno de los tres agentes de policía de la ciudad de Louisville (Kentucky) que en la madrugada del pasado 13 de marzo llamaron a su puerta.

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