Jue. Feb 25th, 2021

Un viaje entre España y Portugal para contar cómo el cambio climático y la gestión de sus aguas amenazan la supervivencia del río más largo de la península ibérica. Durante los últimos 40 años, el agua que llena los embalses de la cabecera de esta corriente fluvial se ha reducido ya a casi a la mitad lo que acentúa el debate sobre el futuro del trasvase Tajo-Segura,

‘Tajo-Segura, ni una gota más’, reza la pegatina pegada en el cristal de un coche en Chillarón del Rey, uno de los pueblos ribereños ubicados en los alrededores de Entrepeñas y Buendía, los embalses de la cabecera del Tajo. “La gente está indignada porque estando tan cerca del pantano, tenemos muchos problemas con el agua. Y se la están llevando”, lamenta la alcaldesa Maribel Díaz. Es verano, la población de esta localidad de Guadalajara se multiplica por seis —en invierno no llegan a 50— y un depósito no es suficiente para que todos puedan ducharse o cocinar. “Nos tienen que suministrar con camiones cisterna que vienen de pueblos de alrededor”, explica la alcaldesa. Una paradoja teniendo en cuenta que se encuentran a un kilómetro y medio de Entrepeñas, una masa enorme de agua con una capacidad máxima de 835 hectómetros cúbicos, es decir, lo suficiente como para abastecer a una población de más de 4 millones de habitantes durante un año.

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