Jue. Abr 15th, 2021

Décadas de cuestionable gestión del río sitúan ante el abismo a parte del sector agrícola del país,

Cada día, cuando el reloj marca las seis de la mañana, Ramadán El Asiuti se acerca puntual a las dos bombas que proveen de agua a la finca agrícola que dirige. Su tarea consiste en limpiar los filtros de las máquinas para asegurarse de que el agua que les llega desde el Nilo esté limpia cuando riegue sus mangos y cítricos. Exactamente a esa hora, a un kilómetro de distancia, arranca también motores la estación de bombeo principal que abastecerá de agua el área a la que pertenece su terreno, situado en la localidad de Nubaria, en el extremo oeste del fértil delta del río y a 150 kilómetros de El Cairo. El Asiuti realiza su trabajo siempre a la misma hora porque a las tres de la tarde el agua se corta.

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