Dom. Ago 1st, 2021

La salida del Reino Unido ha sido, en ciertos sentidos, una amputación. En otros, la liberación de un lastre entorpecedor,

Todo fluye, nos señalaron Heráclito y Vasili Grossman, y la UE de este terrible 2020 no es excepción: se la ve en tumultuoso movimiento. No solo se dio el mayor paso de integración en dos décadas con la decisión de emitir deuda común a través de la Comisión para luego repartir buena parte de esos fondos en forma de subsidios; también está cuajando un giro copernicano del foco y del gasto europeo hacia las cuestiones medioambientales y digitales; está echando a andar la nueva fiscalía comunitaria; dentro del envoltorio de la complicada —decepcionante para muchos— reforma de la política migratoria va cobrando cuerpo la perspectiva de un papel mucho más relevante de Frontex como agencia de control exterior de fronteras.

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