Dom. May 9th, 2021

El presidente evita comprometerse a una transición pacífica, mientras los republicanos del Senado se desmarcan del mandatario, pero ven posible un litigio en el Supremo,

Las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre se han convertido en un polvorín. El país debe elegir a su próximo gobernante en medio de la peor crisis sanitaria y económica en 100 años, con las protestas raciales en su punto más agudo desde 1968, y el comandante en jefe, Donald Trump, ha optado por echar gasolina al fuego. El presidente lleva semanas sembrando dudas sobre la fiabilidad del sistema y sobre el voto por correo, que se prevé masivo por la pandemia, pero el miércoles fue más allá y evitó comprometerse a una transición pacífica del poder si pierde.

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