Dom. May 9th, 2021

El presidente Donald Trump tiene la intención de nominar a la jueza conservadora de la corte federal de apelaciones Amy Coney Barrett para llenar la vacante en la Corte Suprema de Estados Unidos tras la muerte de la jueza Ruth Bader Ginsburg, tal y como informó CNN este viernes citando fuentes republicanas.

Trump ha dicho que anunciaría el sábado su decisión de reemplazar a Ginsburg, el ícono liberal que murió el 18 de septiembre.

Barrett, de 48 años, es conocida por sus opiniones religiosas conservadoras.

Si se confirma, el nominado de Trump otorgaría a los conservadores una mayoría dominante de 6-3 en la corte en un momento de intensas divisiones políticas en Estados Unidos.

Barrett ha sido vista como uno de las favoritas en todo momento, junto con la jueza de la corte federal de apelaciones Barbara Lagoa.

La candidata de Trump tiene lo que parece ser un camino claro hacia la confirmación del Senado antes de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, con los republicanos con una mayoría de 53-47 y solo dos senadores en su partido que se oponen a seguir adelante con el proceso.,
El presidente Donald Trump tiene la intención de nominar a la jueza conservadora de la corte federal de apelaciones Amy Coney Barrett para llenar la vacante en la Corte Suprema de Estados Unidos tras la muerte de la jueza Ruth Bader Ginsburg, tal y como informó CNN este viernes citando fuentes republicanas.

Trump ha dicho que anunciaría el sábado su decisión de reemplazar a Ginsburg, el ícono liberal que murió el 18 de septiembre.

Barrett, de 48 años, es conocida por sus opiniones religiosas conservadoras.

Si se confirma, el nominado de Trump otorgaría a los conservadores una mayoría dominante de 6-3 en la corte en un momento de intensas divisiones políticas en Estados Unidos.

Barrett ha sido vista como uno de las favoritas en todo momento, junto con la jueza de la corte federal de apelaciones Barbara Lagoa.

La candidata de Trump tiene lo que parece ser un camino claro hacia la confirmación del Senado antes de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, con los republicanos con una mayoría de 53-47 y solo dos senadores en su partido que se oponen a seguir adelante con el proceso.

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