Vie. Abr 16th, 2021

Catorce millones de personas, desde Bielorrusia hasta Ucrania, están sometidas a los caprichos de unos dirigentes apoyados Rusia,

Una amenazadora franja de inestabilidad, que se extiende desde el mar Negro hasta las cercanías del Báltico, ha surgido a modo de nuevo muro entre Rusia y sus vecinos europeos. En esta zona, donde impera la arbitrariedad, alrededor de 14 millones de personas están indefensas ante los caprichos de sus dirigentes, apoyados todos ellos por Moscú. Este espacio no es compacto, sino que está integrado por unidades administrativas que han seguido distintas trayectorias tras el fin de la Unión Soviética. Crimea, la región del Donbás y Bielorrusia constituyen hoy los tres eslabones en una cadena de inseguridad que se ha formado a partir de 2014 en los flancos occidentales del imperio desaparecido hace 30 años. A estos tres eslabones, se les suman los territorios con problemas enquistados que se manifestaron ya antes de que la URSS se fragmentara en los noventa: Transdniéster, en Moldavia; Abjasia y Osetia del Sur, en Georgia; y el Alto Karabaj, en Azerbaiyán.

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