Jue. Abr 15th, 2021

Los coleccionistas de grandes obras maestras esperan a mejores tiempos para sacarlas al mercado, conocedores de que no es el mejor momento, dada la crisis global que ha llevado a cabo la pandemia. Hace tiempo que no se ven en subasta obras de Picasso, Giacometti, Van Gogh… que superen los cien millones de dólares. En el caso de los maestros antiguos, aún es más raro que salgan al mercado. Como excepción, el «Salvator Mundi», atribuido a Leonardo, vendido en 2017 por 450 millones de dólares. Un cuadro que se halla en paradero desconocido y sobre el que hay muchas dudas sobre su autoría.

Pero la sala Sotheby’s pone al mal tiempo buena cara y desafía a la crisis sacando a subasta una obra de Sandro Botticelli, que podría superar ampliamente los 80 millones de dólares, incluso superar los cien millones. La venta será en enero en su sede de Nueva York. «Joven sujetando un medallón», una rara obra del maestro del Renacimiento, es, según los expertos de Sotheby’s, «uno de los retratos más importantes de todas las épocas». El récord del artista lo ostenta la «Madonna Rockefeller», vendida en 2013 por 10,4 millones de dólares.

Es uno de los pocos retratos pintados por el maestro italiano que han llegado hasta nuestros días. «Solo han sobrevivido una docena de retratos pintados por Botticelli», explica a Efe el director neoyorquino del departamento de Grandes Maestros de Sotheby’s, Christopher Apostle. «Un gran retrato como este es realmente un acontecimiento insólito; un cuadro en estas condiciones y con este impacto visual, que dice tanto sobre el Renacimiento, sobre Florencia… en este momento, es un acontecimiento muy insólito», añade. La última vez que esta obra salió a la venta fue en 1982, cuando un coleccionista privado la adquirió por unas 810.000 libras esterlinas (cerca de 1 millón de dólares al cambio actual), tras lo que ha fue enviada como préstamo a las pinacotecas más importantes del mundo, entre ellas la National Gallery de Londres (de 1969 a 1978), la National Gallery de Washington (1990 a 2013) y el Metropolitan Museum de Nueva York (a comienzos de este año).

Comparable a dos retratos datados entre 1470 y 1480, el «Retrato de un joven con la medalla de Cosimo de Medici», que luce en la Galería de los Uffizi de Florencia, o «Giuliano de Medici», en la National Gallery de Washington, este cuadro se diferencia porque el retratado sujeta un medallón dorado que es casi una «segunda obra» pintada sobre la primera y muestra un santo en actitud de bendecir.

El medallón es un trabajo original del siglo XIV atribuido al pintor Bartolommeo Bulgarini y su significado «está por descodificar, pero debe de estar relacionado de alguna manera con la identidad del joven noble que lo exhibe con tanto orgullo», indica la casa de subastas en un comunicado. «Es un hombre joven muy atractivo, probablemente en la veintena. No sabemos quién es, pero se piensa que podría ser un miembro de la familia de los Medici, aunque no es seguro. Lo que sabemos es que claramente era alguien de ese círculo, de los Medici, los Vespucci… una de las familias que eran ciudadanos significativos de la República de Florencia por entonces», sostiene Apostle. Algunos han sugerido que podría ser Giovanni di Pierfrancesco de Medici, cuyo hermano, Lorenzo, fue un importante mecenas de Botticelli.

«Retrato de Michele Marullo Tarcaniota», de Botticelli – ABC

Otra de las pocas obras de Botticelli que quedan en manos privadas es el «Retrato de Michele Marullo Tarcaniota». El cuadro, propiedad de la familia catalana Guardans-Cambó y declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1988, lo que supone restricciones para su salida de España, se expuso y se ofreció a la venta durante la feria Frieze Masters el año pasado en el estand de la galería Trinity Fine Art. Responsables de la galería dijeron que habían trasladado varias «ofertas serias» por la pintura a sus propietarios, la familia Guardans-Cambó. «Hay varias partes interesadas y ya han presentado una oferta, que son trasladadas a la familia y ellos decidirán», dijeron. Su precio era de 30 millones de dólares (27,3 millones de euros). La obra estuvo colgada en el Prado durante más de una década. A diferencia de otras obras anteriores de Botticelli vendidas en las últimas décadas, este retrato está pintado completamente por la mano del artista.,
Los coleccionistas de grandes obras maestras esperan a mejores tiempos para sacarlas al mercado, conocedores de que no es el mejor momento, dada la crisis global que ha llevado a cabo la pandemia. Hace tiempo que no se ven en subasta obras de Picasso, Giacometti, Van Gogh… que superen los cien millones de dólares. En el caso de los maestros antiguos, aún es más raro que salgan al mercado. Como excepción, el «Salvator Mundi», atribuido a Leonardo, vendido en 2017 por 450 millones de dólares. Un cuadro que se halla en paradero desconocido y sobre el que hay muchas dudas sobre su autoría.

Pero la sala Sotheby’s pone al mal tiempo buena cara y desafía a la crisis sacando a subasta una obra de Sandro Botticelli, que podría superar ampliamente los 80 millones de dólares, incluso superar los cien millones. La venta será en enero en su sede de Nueva York. «Joven sujetando un medallón», una rara obra del maestro del Renacimiento, es, según los expertos de Sotheby’s, «uno de los retratos más importantes de todas las épocas». El récord del artista lo ostenta la «Madonna Rockefeller», vendida en 2013 por 10,4 millones de dólares.

Es uno de los pocos retratos pintados por el maestro italiano que han llegado hasta nuestros días. «Solo han sobrevivido una docena de retratos pintados por Botticelli», explica a Efe el director neoyorquino del departamento de Grandes Maestros de Sotheby’s, Christopher Apostle. «Un gran retrato como este es realmente un acontecimiento insólito; un cuadro en estas condiciones y con este impacto visual, que dice tanto sobre el Renacimiento, sobre Florencia… en este momento, es un acontecimiento muy insólito», añade. La última vez que esta obra salió a la venta fue en 1982, cuando un coleccionista privado la adquirió por unas 810.000 libras esterlinas (cerca de 1 millón de dólares al cambio actual), tras lo que ha fue enviada como préstamo a las pinacotecas más importantes del mundo, entre ellas la National Gallery de Londres (de 1969 a 1978), la National Gallery de Washington (1990 a 2013) y el Metropolitan Museum de Nueva York (a comienzos de este año).

Comparable a dos retratos datados entre 1470 y 1480, el «Retrato de un joven con la medalla de Cosimo de Medici», que luce en la Galería de los Uffizi de Florencia, o «Giuliano de Medici», en la National Gallery de Washington, este cuadro se diferencia porque el retratado sujeta un medallón dorado que es casi una «segunda obra» pintada sobre la primera y muestra un santo en actitud de bendecir.

El medallón es un trabajo original del siglo XIV atribuido al pintor Bartolommeo Bulgarini y su significado «está por descodificar, pero debe de estar relacionado de alguna manera con la identidad del joven noble que lo exhibe con tanto orgullo», indica la casa de subastas en un comunicado. «Es un hombre joven muy atractivo, probablemente en la veintena. No sabemos quién es, pero se piensa que podría ser un miembro de la familia de los Medici, aunque no es seguro. Lo que sabemos es que claramente era alguien de ese círculo, de los Medici, los Vespucci… una de las familias que eran ciudadanos significativos de la República de Florencia por entonces», sostiene Apostle. Algunos han sugerido que podría ser Giovanni di Pierfrancesco de Medici, cuyo hermano, Lorenzo, fue un importante mecenas de Botticelli.

«Retrato de Michele Marullo Tarcaniota», de Botticelli – ABC

Otra de las pocas obras de Botticelli que quedan en manos privadas es el «Retrato de Michele Marullo Tarcaniota». El cuadro, propiedad de la familia catalana Guardans-Cambó y declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1988, lo que supone restricciones para su salida de España, se expuso y se ofreció a la venta durante la feria Frieze Masters el año pasado en el estand de la galería Trinity Fine Art. Responsables de la galería dijeron que habían trasladado varias «ofertas serias» por la pintura a sus propietarios, la familia Guardans-Cambó. «Hay varias partes interesadas y ya han presentado una oferta, que son trasladadas a la familia y ellos decidirán», dijeron. Su precio era de 30 millones de dólares (27,3 millones de euros). La obra estuvo colgada en el Prado durante más de una década. A diferencia de otras obras anteriores de Botticelli vendidas en las últimas décadas, este retrato está pintado completamente por la mano del artista.

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