Lun. Jun 21st, 2021

Hace siete meses que Verina apenas habla con nadie. Solía acudir dos tardes a la semana a un centro social y los domingos jugaba a las cartas con otras dos jubiladas alemanas que también han restringido los contactos desde el mes de febrero.

Ha perdido la costumbre de conducir, no se atreve a bajar a la calle, se siente triste y piensa que estaría mejor muerta. «El sufrimiento afecta tanto a los jóvenes como a los adultos, pero mientras en el mundo laboral podemos calibrar las consecuencias por el número de bajas laborales, en la tercera edad vamos a ciegas», dice Vikram Patel, reconocido psiquiatra que ha participado en la elaboración del documento que la Leopoldina, la asociación científica más antigua del mundo, ha dirigido al gobierno alemán.

Aumentan los trastornos mentales
«La crisis financiera de 2008 fue seguida por una ola de ‘muertes desesperadas’ encabezadas por suicidios y abuso de drogas», recuerda, y si no se actúa a tiempo prevé que se repita ahora el fenómeno, «sólo que probablemente en mucha mayor medida». Según los datos actuales del seguro médico alemán KKH, el número de registros de trastornos mentales ha aumentado ya un 80% en 2020 en comparación con el año anterior.

Impulsado por la advertencia de la Leopoldina, el gobierno alemán ha anunciado hoy una «Ofensiva por la salud psicológica» en la que se coordinan los esfuerzos de tres Ministerios, los de Sanidad, Trabajo y Familia.

«Vamos a empezar este mismo año», enfatiza el ministro de Trabajo, Hubertus Heil, «la pandemia va a dar lugar a muchas consecuencias psicosociales, está teniendo ya efectos sobre la salud emocional de muchas personas e ignorar esa faceta de la pandemia tendría repercusiones tanto sanitarias como económicas».

Más bajas laborales tras la pandemia
«Necesitamos una estrategia integral», insiste el ministro, en comparecencia conjunta con sus colegas de Familia Franziska Giffey y de Salud, Jens Spahn, «en la que la política del mercado laboral, la seguridad, la salud en el trabajo y la política familiar vayan de la mano».

Alemania constata ya un aumento de las bajas laborales por consecuencias psicológicas de la pandemia que aparecen justificadas bajo el genérico término de estrés mental, pero la complejidad de la casuística hace muy difícil una reacción a escala nacional.

Niños que ya no quieren ir al colegio, personas con problemas de relación en las que se acentúan las carencias de habilidades, recaidas en depresión, aumento de la tensión que se ha traducido en mayores cifras de violencia familiar durante el confinamiento… La estrategia pasa, de momento, por sensibilizar e involucrar a las empresas, los centros educativos, los seguros de pensiones, como portadores de controles y programas de rehabilitación, y las organizaciones de autoayuda.

400 millones para la rehabilitación mental
«La principal preocupación es sacar ese sufrimiento psicológico fuera del tabú social, que todos podamos hablar de ello con naturalidad», explica Heil, «unas pocas reglas comunes, como las de una regulación antiestrés en cuya elaboración participan los sindicatos, no serán suficientes», por lo que desea tramitar un trasvase desde las ayudas de impulso a la economía a programas adicionales en el sistema educativo, sanitario, empresas y tercera edad.

El seguro de pensiones trabaja ya en programas de rehabilitación mental post-corona con un presupuesto de 400 millones de euros y el gabinete de ministros de Merkel está a punto de aprobar una partida para los proveedores de servicios sociales.

«Todos los datos apuntan a que tenemos que contar con una tercera ola, que será una ola de enfermedades mentales», asiente Katharina Domschke, directora de la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Friburgo y que ha participado también en la elaboración del documento de la Leopoldina, «contamos con las consecuencias de la sobrecarga psicosocial sobre la población».

Temor a que se disparen los suicidios
A principios de mes, la Sociedad Alemana de Psiquiatría y Psicoterapia, Psicosomática y Neurología pidió una «estrategia general de salud pública» porque también teme «un aumento de las tasas de suicidio».

«Los suicidios son solo la punta del iceberg negro azabache. La soledad y el aislamiento social se han disparado, sumadas al miedo a la pérdida del empleo y el terror psicológico que desprenden las redes sociales, que aumentan el nivel general de inseguridad, estrés y miedo. Esto tiene un efecto particularmente drástico en las personas que ya padecen una enfermedad mental y son más susceptibles a ella», explica Domschke.

Andreas Heinz, director de Psiquiatría de la Clínica Charité, añade que el 30% de los casos agudos en Berlín son socialmente desfavorecidos, a menudo sin hogar y también extranjeros recién llegados con problemas de idioma.

Los pacientes de Covid-19 que han luchado con complicaciones neurológicas, relacionadas con la pérdida del gusto y el olfato, ahora también se presentan en las clínicas con síntomas de depresión y potenciales suicidios. A los profesionales les faltan datos sobre los que basar su trabajo. El gobierno alemán ha iniciado un estudio sobre las consecuencias mentales de la pandemia, que requerirá nueve meses de trabajo, y se sumará al estudio iniciado por el investigador de la Charité Christoph Correll.,
Hace siete meses que Verina apenas habla con nadie. Solía acudir dos tardes a la semana a un centro social y los domingos jugaba a las cartas con otras dos jubiladas alemanas que también han restringido los contactos desde el mes de febrero.

Ha perdido la costumbre de conducir, no se atreve a bajar a la calle, se siente triste y piensa que estaría mejor muerta. «El sufrimiento afecta tanto a los jóvenes como a los adultos, pero mientras en el mundo laboral podemos calibrar las consecuencias por el número de bajas laborales, en la tercera edad vamos a ciegas», dice Vikram Patel, reconocido psiquiatra que ha participado en la elaboración del documento que la Leopoldina, la asociación científica más antigua del mundo, ha dirigido al gobierno alemán.

Aumentan los trastornos mentales
«La crisis financiera de 2008 fue seguida por una ola de ‘muertes desesperadas’ encabezadas por suicidios y abuso de drogas», recuerda, y si no se actúa a tiempo prevé que se repita ahora el fenómeno, «sólo que probablemente en mucha mayor medida». Según los datos actuales del seguro médico alemán KKH, el número de registros de trastornos mentales ha aumentado ya un 80% en 2020 en comparación con el año anterior.

Impulsado por la advertencia de la Leopoldina, el gobierno alemán ha anunciado hoy una «Ofensiva por la salud psicológica» en la que se coordinan los esfuerzos de tres Ministerios, los de Sanidad, Trabajo y Familia.

«Vamos a empezar este mismo año», enfatiza el ministro de Trabajo, Hubertus Heil, «la pandemia va a dar lugar a muchas consecuencias psicosociales, está teniendo ya efectos sobre la salud emocional de muchas personas e ignorar esa faceta de la pandemia tendría repercusiones tanto sanitarias como económicas».

Más bajas laborales tras la pandemia
«Necesitamos una estrategia integral», insiste el ministro, en comparecencia conjunta con sus colegas de Familia Franziska Giffey y de Salud, Jens Spahn, «en la que la política del mercado laboral, la seguridad, la salud en el trabajo y la política familiar vayan de la mano».

Alemania constata ya un aumento de las bajas laborales por consecuencias psicológicas de la pandemia que aparecen justificadas bajo el genérico término de estrés mental, pero la complejidad de la casuística hace muy difícil una reacción a escala nacional.

Niños que ya no quieren ir al colegio, personas con problemas de relación en las que se acentúan las carencias de habilidades, recaidas en depresión, aumento de la tensión que se ha traducido en mayores cifras de violencia familiar durante el confinamiento… La estrategia pasa, de momento, por sensibilizar e involucrar a las empresas, los centros educativos, los seguros de pensiones, como portadores de controles y programas de rehabilitación, y las organizaciones de autoayuda.

400 millones para la rehabilitación mental
«La principal preocupación es sacar ese sufrimiento psicológico fuera del tabú social, que todos podamos hablar de ello con naturalidad», explica Heil, «unas pocas reglas comunes, como las de una regulación antiestrés en cuya elaboración participan los sindicatos, no serán suficientes», por lo que desea tramitar un trasvase desde las ayudas de impulso a la economía a programas adicionales en el sistema educativo, sanitario, empresas y tercera edad.

El seguro de pensiones trabaja ya en programas de rehabilitación mental post-corona con un presupuesto de 400 millones de euros y el gabinete de ministros de Merkel está a punto de aprobar una partida para los proveedores de servicios sociales.

«Todos los datos apuntan a que tenemos que contar con una tercera ola, que será una ola de enfermedades mentales», asiente Katharina Domschke, directora de la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Friburgo y que ha participado también en la elaboración del documento de la Leopoldina, «contamos con las consecuencias de la sobrecarga psicosocial sobre la población».

Temor a que se disparen los suicidios
A principios de mes, la Sociedad Alemana de Psiquiatría y Psicoterapia, Psicosomática y Neurología pidió una «estrategia general de salud pública» porque también teme «un aumento de las tasas de suicidio».

«Los suicidios son solo la punta del iceberg negro azabache. La soledad y el aislamiento social se han disparado, sumadas al miedo a la pérdida del empleo y el terror psicológico que desprenden las redes sociales, que aumentan el nivel general de inseguridad, estrés y miedo. Esto tiene un efecto particularmente drástico en las personas que ya padecen una enfermedad mental y son más susceptibles a ella», explica Domschke.

Andreas Heinz, director de Psiquiatría de la Clínica Charité, añade que el 30% de los casos agudos en Berlín son socialmente desfavorecidos, a menudo sin hogar y también extranjeros recién llegados con problemas de idioma.

Los pacientes de Covid-19 que han luchado con complicaciones neurológicas, relacionadas con la pérdida del gusto y el olfato, ahora también se presentan en las clínicas con síntomas de depresión y potenciales suicidios. A los profesionales les faltan datos sobre los que basar su trabajo. El gobierno alemán ha iniciado un estudio sobre las consecuencias mentales de la pandemia, que requerirá nueve meses de trabajo, y se sumará al estudio iniciado por el investigador de la Charité Christoph Correll.

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