Jue. Jun 17th, 2021

Mucho se ha hablado de la entrevista de Irene Montero, ministra de Igualdad, en «Vanity Fair» donde, entre otras cosas, habla sobre cómo ella y su pareja, Pablo Iglesias, vicepresidente segundo, educan a sus tres hijos: Aitana, de 1 año, y los gemelos Leo y Manuel, 2 años.

Los datos que reveló la ministra, licenciada en Psicología Educativa, es que la hija menor va a la escuela infantil del Congreso, que sigue el método Montessori. Apuestan por la «pedagogía moderna», «la crianza respetuosa» y el método de alimentación «Baby Led Weaning» (BLW). De hecho, Montero reconoce que sigue muy de cerca al nutricionista Julio Basulto.

La pareja también ha apostado por apartar el «no» a la hora de educar a sus hijos: «Nunca les digo ‘No llores’ o ‘No tengas miedo’, sino ‘Si te asusta subir ahí, yo te ayudo». Y todos -dice- juegan juntos en el suelo del salón de casa.

¿En qué se traduce todo esto? ¿Son Irene Montero y Pablo Iglesias únicos educando a sus hijos? ¿Acaso llevan a cabo métodos innovadores? Lo analizamos.

Respeto y cariño como base educativa
El hecho de que la pareja apueste por la «pedagogía moderna» y «la crianza respetuosa» no es nada nuevo. Son muchas las familias que cada vez son más conscientes de la importancia de educar de manera diferente a cómo lo hacían las generaciones anteriores, donde se imponía la autoridad.

Tendencias como educar en positivo, en el apego, siguiendo las líneas de la disciplina positiva, con empatía… forman parte de una crianza respetuosa y positiva cuya base se sustenta si se entiende cómo funciona el cerebro de un niño.

En esta línea se sitúan expertos como
Álvaro Bilbao
, doctor en Psicología, neuropsicólogo y autor, entre otros, de «El cerebro del niño explicado a los padres», donde explica las fórmulas eficaces para que los niños obedezcan sin castigos, algo impensable para las generaciones anteriores. Y es que, según el experto, el castigo genera en el cerebro del niño un autoconcepto muy negativo sobre sí mismo y el que asume que es desobediente, por lo que desobedecerá continuamente.

En este sentido, conviene recordar que la educación desde el nacimiento hasta los tres años, por un lado, y desde los 3 a los 6 años, por otro, conforman las dos etapas más importantes para el desarrollo del individuo. Según la la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI), «el primer periodo de la vida es esencial para desarrollar las funciones neuropsicológicas necesarias para el crecimiento afectivo, comunicativo e intelectual» porque es cuando más se desarrolla el cerebro. Es, por tanto, momento de aprovecharlo. «Si las condiciones son favorables y estimulantes, habrá repercusiones inmediatas en el aprendizaje y desarrollo del menor. Si son desfavorables o limitadas, actuarán de manera negativa, perjudicando dicho aprendizaje y desarrollo, a veces de forma irreversible«.

De ahí que Irene Montero y Pablo Iglesias eviten educar en el “no”: dar mensajes negativos a los niños provoca un efecto pedagógico contraproducente, «ya que el pequeño puede acabar creyéndose lo que le dicen que es y aceptar ese rol», recuerda Bilbao. Optar por el «sí» es, sin embargo, una apuesta segura, ya que se genera en los hijos una actitud mucho más positiva para todo tipo de situaciones.

Alimentación complementaria
Con respecto a la alimentación, el BLW no es nada nuevo. Se trata de sustituir los tradicionales purés de pollos, pescado, fruta y papillas por una alimentación de sólidos que el bebé ejecuta de manera libre, es decir, autorregulada. Se puede iniciar a partir de los 6 meses, aunque todo dependerá del desarrollo madurativo del bebé.

Al principio, al bebé se le debe ofrecer la comida tipo «finger food» o en palitos, tal y como recuerda la AEP, pues lo que hace es agarrar la comida con su puño y comer lo que sobresale. «Cuando la habilidad motora mejora, se pueden ofrecer comidas seguras cortadas en pequeños trozos», recuerda la entidad.

Pablo Iglesias e Irene Montero llevan a su hija pequeña a la escuela infantil del Congreso de los Diputados, gestionada por Work and Life, una compañía que también lleva las escuelas infantiles de BBVA, Santander España o de varios hospitales de la Comunidad de Madrid.

Según aparece en su página web, cuentan con un proyecto educativo en el que «el niño es el protagonista de su aprendizaje, un personal altamente cualificado y motivado», algo que concuerda a la perfección con el modo de educar de la pareja.

Así, en la escuela infantil del Congreso no se utilizan las tradicionales guías didácticas, ya que el aprendizaje por el que apuestan es personalizado. «Nuestro proyecto es intensivo en material didáctico, fungible y elementos de juego simbólico para proporcionar a los niños los suficientes recursos para fomentar su creatividad, autonomía y toma de decisiones», asegura la web de la compañía. Así, «los niños son los verdaderos protagonistas de su proceso de aprendizaje, siendo quien marca el ritmo en su desarrollo».,
Mucho se ha hablado de la entrevista de Irene Montero, ministra de Igualdad, en «Vanity Fair» donde, entre otras cosas, habla sobre cómo ella y su pareja, Pablo Iglesias, vicepresidente segundo, educan a sus tres hijos: Aitana, de 1 año, y los gemelos Leo y Manuel, 2 años.

Los datos que reveló la ministra, licenciada en Psicología Educativa, es que la hija menor va a la escuela infantil del Congreso, que sigue el método Montessori. Apuestan por la «pedagogía moderna», «la crianza respetuosa» y el método de alimentación «Baby Led Weaning» (BLW). De hecho, Montero reconoce que sigue muy de cerca al nutricionista Julio Basulto.

La pareja también ha apostado por apartar el «no» a la hora de educar a sus hijos: «Nunca les digo ‘No llores’ o ‘No tengas miedo’, sino ‘Si te asusta subir ahí, yo te ayudo». Y todos -dice- juegan juntos en el suelo del salón de casa.

¿En qué se traduce todo esto? ¿Son Irene Montero y Pablo Iglesias únicos educando a sus hijos? ¿Acaso llevan a cabo métodos innovadores? Lo analizamos.

Respeto y cariño como base educativa
El hecho de que la pareja apueste por la «pedagogía moderna» y «la crianza respetuosa» no es nada nuevo. Son muchas las familias que cada vez son más conscientes de la importancia de educar de manera diferente a cómo lo hacían las generaciones anteriores, donde se imponía la autoridad.

Tendencias como educar en positivo, en el apego, siguiendo las líneas de la disciplina positiva, con empatía… forman parte de una crianza respetuosa y positiva cuya base se sustenta si se entiende cómo funciona el cerebro de un niño.

En esta línea se sitúan expertos como
Álvaro Bilbao
, doctor en Psicología, neuropsicólogo y autor, entre otros, de «El cerebro del niño explicado a los padres», donde explica las fórmulas eficaces para que los niños obedezcan sin castigos, algo impensable para las generaciones anteriores. Y es que, según el experto, el castigo genera en el cerebro del niño un autoconcepto muy negativo sobre sí mismo y el que asume que es desobediente, por lo que desobedecerá continuamente.

En este sentido, conviene recordar que la educación desde el nacimiento hasta los tres años, por un lado, y desde los 3 a los 6 años, por otro, conforman las dos etapas más importantes para el desarrollo del individuo. Según la la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI), «el primer periodo de la vida es esencial para desarrollar las funciones neuropsicológicas necesarias para el crecimiento afectivo, comunicativo e intelectual» porque es cuando más se desarrolla el cerebro. Es, por tanto, momento de aprovecharlo. «Si las condiciones son favorables y estimulantes, habrá repercusiones inmediatas en el aprendizaje y desarrollo del menor. Si son desfavorables o limitadas, actuarán de manera negativa, perjudicando dicho aprendizaje y desarrollo, a veces de forma irreversible«.

De ahí que Irene Montero y Pablo Iglesias eviten educar en el “no”: dar mensajes negativos a los niños provoca un efecto pedagógico contraproducente, «ya que el pequeño puede acabar creyéndose lo que le dicen que es y aceptar ese rol», recuerda Bilbao. Optar por el «sí» es, sin embargo, una apuesta segura, ya que se genera en los hijos una actitud mucho más positiva para todo tipo de situaciones.

Alimentación complementaria
Con respecto a la alimentación, el BLW no es nada nuevo. Se trata de sustituir los tradicionales purés de pollos, pescado, fruta y papillas por una alimentación de sólidos que el bebé ejecuta de manera libre, es decir, autorregulada. Se puede iniciar a partir de los 6 meses, aunque todo dependerá del desarrollo madurativo del bebé.

Al principio, al bebé se le debe ofrecer la comida tipo «finger food» o en palitos, tal y como recuerda la AEP, pues lo que hace es agarrar la comida con su puño y comer lo que sobresale. «Cuando la habilidad motora mejora, se pueden ofrecer comidas seguras cortadas en pequeños trozos», recuerda la entidad.

Pablo Iglesias e Irene Montero llevan a su hija pequeña a la escuela infantil del Congreso de los Diputados, gestionada por Work and Life, una compañía que también lleva las escuelas infantiles de BBVA, Santander España o de varios hospitales de la Comunidad de Madrid.

Según aparece en su página web, cuentan con un proyecto educativo en el que «el niño es el protagonista de su aprendizaje, un personal altamente cualificado y motivado», algo que concuerda a la perfección con el modo de educar de la pareja.

Así, en la escuela infantil del Congreso no se utilizan las tradicionales guías didácticas, ya que el aprendizaje por el que apuestan es personalizado. «Nuestro proyecto es intensivo en material didáctico, fungible y elementos de juego simbólico para proporcionar a los niños los suficientes recursos para fomentar su creatividad, autonomía y toma de decisiones», asegura la web de la compañía. Así, «los niños son los verdaderos protagonistas de su proceso de aprendizaje, siendo quien marca el ritmo en su desarrollo».

Por