Mar. Mar 9th, 2021

Las manifestaciones, en muchos casos, concluyen con un enfrentamiento policial, sin embargo, nunca han tenido un final tan conmovedor como lo que ocurrió en el llamado juicio de los 7 de Chicago, en 1968. Con los protagonistas de ese juicio, la contracultura nació y se estableció en un año que cambió el mundo. Al frente, el idealismo de los jóvenes tratando de no ser silenciados ante un nuevo sorteo que, invariablemente, daría con sus huesos en la guerra de Vietnam.

Con las masas revueltas lejos de centros gravitacionales y los extremistas haciendo su agosto vendiendo sus doctrinas, los políticos de la época decidieron ejemplarizar a la juventud eligiendo a 8 jóvenes y acusándolos de conspiración (para descubrir cómo se convierten en 7, hay que ver la película). En «El Juicio de los 7 de Chicago», Aaron Sorkin convierte la historia en película y vuelve a demostrar su capacidad para escribir un guión que nos mantiene atentos a cada coma, a cada espacio para respirar.

Es un filme brillante donde los actores demuestran que cada escena es importante. Este elenco va a hacer historia con esta película, porque Aaron Sorkin ha encontrado, por fin, su espacio como director. Sacha Baron Cohen representando a Abbie Hoffman, se convierte en el Don Quijote personal de Sorkin, dando alas al idealismo contra la injusticia. Su frase en un momento del filme; «creen que van a conquistar España», es el homenaje de Sorkin a su obra favorita.

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Apuesta de Netflix
El juicio de los 7 de Chicago es, por ahora, la apuesta cinematográfica de Netflix de cara a la temporada de premios. Un jugoso drama judicial, un retrato panorámico de los convulsos años 60, un menú de actores, donde, en el todo incluido, descubrimos exquisiteces de Eddie Redmayne, Baron Cohen, Mark Rylance, Jeremy Strong y, sobre todo, Frank Langella.

Una cinta épica que Sorkin escribió en el 2007 para Steven Spielberg, de quien heredó las riendas de la dirección. El juicio de los 7 de Chicago encuentra el equilibrio justo entre el teatro de la sala del tribunal con una consideración más profunda del contexto. Sorkin va y viene entre el tumulto político-histórico de finales de los años 60, con guiños a los asesinatos de Martin Luther King Jr. y Robert F. Kennedy, así como al número cada vez mayor de soldados estadounidenses enviados a Vietnam.

Sin perder su objetivo y su elegancia. Sorkin ya demostró con los guiones de El ala oeste de la Casa Blanca, Algunos hombres buenos y La red social, que el drama legal es su punto fuerte, en la lucha contra la injusticia su escritura pugilística se da un festín y nos deja momentos memorables, como la esporádica aparición de Michael Keaton. No sé si Aaron se llevará el Oscar a mejor película, o el de mejor director, pero dudo que haya alguien capaz de arrebatarle la estatuilla a mejor guión. Como nos dijo Sacha Baron Cohen, «es el Shakespeare de hoy en día» yo diría que, además, que se le nota a Sorkin todo lo que ha bebido de Cervantes, de tanto como ha leído y releído Don Quijote.,
Las manifestaciones, en muchos casos, concluyen con un enfrentamiento policial, sin embargo, nunca han tenido un final tan conmovedor como lo que ocurrió en el llamado juicio de los 7 de Chicago, en 1968. Con los protagonistas de ese juicio, la contracultura nació y se estableció en un año que cambió el mundo. Al frente, el idealismo de los jóvenes tratando de no ser silenciados ante un nuevo sorteo que, invariablemente, daría con sus huesos en la guerra de Vietnam.

Con las masas revueltas lejos de centros gravitacionales y los extremistas haciendo su agosto vendiendo sus doctrinas, los políticos de la época decidieron ejemplarizar a la juventud eligiendo a 8 jóvenes y acusándolos de conspiración (para descubrir cómo se convierten en 7, hay que ver la película). En «El Juicio de los 7 de Chicago», Aaron Sorkin convierte la historia en película y vuelve a demostrar su capacidad para escribir un guión que nos mantiene atentos a cada coma, a cada espacio para respirar.

Es un filme brillante donde los actores demuestran que cada escena es importante. Este elenco va a hacer historia con esta película, porque Aaron Sorkin ha encontrado, por fin, su espacio como director. Sacha Baron Cohen representando a Abbie Hoffman, se convierte en el Don Quijote personal de Sorkin, dando alas al idealismo contra la injusticia. Su frase en un momento del filme; «creen que van a conquistar España», es el homenaje de Sorkin a su obra favorita.

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Apuesta de Netflix
El juicio de los 7 de Chicago es, por ahora, la apuesta cinematográfica de Netflix de cara a la temporada de premios. Un jugoso drama judicial, un retrato panorámico de los convulsos años 60, un menú de actores, donde, en el todo incluido, descubrimos exquisiteces de Eddie Redmayne, Baron Cohen, Mark Rylance, Jeremy Strong y, sobre todo, Frank Langella.

Una cinta épica que Sorkin escribió en el 2007 para Steven Spielberg, de quien heredó las riendas de la dirección. El juicio de los 7 de Chicago encuentra el equilibrio justo entre el teatro de la sala del tribunal con una consideración más profunda del contexto. Sorkin va y viene entre el tumulto político-histórico de finales de los años 60, con guiños a los asesinatos de Martin Luther King Jr. y Robert F. Kennedy, así como al número cada vez mayor de soldados estadounidenses enviados a Vietnam.

Sin perder su objetivo y su elegancia. Sorkin ya demostró con los guiones de El ala oeste de la Casa Blanca, Algunos hombres buenos y La red social, que el drama legal es su punto fuerte, en la lucha contra la injusticia su escritura pugilística se da un festín y nos deja momentos memorables, como la esporádica aparición de Michael Keaton. No sé si Aaron se llevará el Oscar a mejor película, o el de mejor director, pero dudo que haya alguien capaz de arrebatarle la estatuilla a mejor guión. Como nos dijo Sacha Baron Cohen, «es el Shakespeare de hoy en día» yo diría que, además, que se le nota a Sorkin todo lo que ha bebido de Cervantes, de tanto como ha leído y releído Don Quijote.

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