Lun. Jun 14th, 2021

José María Aznar entró este lunes hasta la cocina de Génova y resolvió con contundencia el dilema humeante que se le plantea a Pablo Casado con la moción al Gobierno registrada por Santiago Abascal. Una iniciativa que considera «inoportuna» porque divide a la oposición mientras refuerza al Gobierno al nacer aritméticamente «condenada al fracaso», aseguró. «Si lo que se me pregunta es, si yo fuese diputado del PP, qué votaría a la moción de censura que presenta Vox, la respuesta es que votaría que no. No tengo la menor duda», declaró el expresidente en el Foro Nueva Economía, ahuyentando así posibles complejos.

El portavoz del Comité de Acción Política de Vox, Jorge Buxadé, recriminó a Aznar que interceda por Casado. «Haría bien en mantenerse en el silencio mayestático», le recomendó al expresidente. «Papá Aznar», censuró, ha salido al rescate de sus «hijos» del PP. Buxadé tildó de «demencial» la tesis de que la moción refuerza al Ejecutivo y divide al centro-derecha. El mismo razonamiento que, como informó ABC, el exministro Jaime Mayor Oreja le expuso a Abascal tras ser testado por este como posible candidato a la moción de Vox, en verano.

Los populares están de acuerdo con las razones de partida de Abascal para reprobar al Gobierno por su gestión en la crisis del coronavirus y porque, denuncian, España ha entrado en una deriva que persigue la demolición del régimen del 78, con el desafío al poder judicial y al jefe del Estado desde La Moncloa. Pero los números no dan. Y están convencidos de que la iniciativa de su rival en las urnas está diseñada para hacer más daño al PP que al propio Pedro Sánchez. El presidente socialista, aseveran, saldrá reforzado con la unidad de sus socios de investidura en el Parlamento. Descartado su apoyo a Vox, se debaten aún entre el rechazo y la abstención.

El runrún interno existe, acrecentado ayer por la encuesta de GAD3 para ABC que indica que Vox ha recortado en las últimas semanas su distancia con el PP, en horas bajas por el estallido del caso Kitchen y tras el desajuste del cese de su portavoz parlamentaria, Cayetana Álvarez de Toledo. Precisamente, la diputada alimentó el dilema insistiendo en que la única opción «razonable» es la abstención.

Pero el comité de dirección, presidido por Casado, volvió a orillar el asunto y no informó del sentido de su voto. Hasta cinco veces eludió la pregunta de los periodistas su secretario general, Teodoro García Egea, quien manifestó su rechazo total a la moción. «La única alternativa para echar a Sánchez de La Moncloa es Pablo Casado y es el PP», subrayó el dirigente, que consideró inútil la herramienta en las actuales condiciones, sin mayoría alternativa posible: «La moción de censura válida son las urnas». Según Egea, Vox busca «promocionar» a su candidato electoral en Cataluña, Ignacio Garriga, que defenderá a Abascal. Y le acusó de «apretar el tornillo, la tuerca que le falta a Frankenstein». Sánchez es débil en el Congreso, pero la moción le dará «una tarde de gloria».

Los populares se muestran preocupados porque el discurso más agresivo de Vox penetra bien en una capa de votantes a los que, denuncian desde la dirección, se les está haciendo creer que echar a Sánchez es posible. «Se está mintiendo. Los números no dan», insisten en Génova. «Bildu, ERC y Junts tendrían que apoyar la moción».,
José María Aznar entró este lunes hasta la cocina de Génova y resolvió con contundencia el dilema humeante que se le plantea a Pablo Casado con la moción al Gobierno registrada por Santiago Abascal. Una iniciativa que considera «inoportuna» porque divide a la oposición mientras refuerza al Gobierno al nacer aritméticamente «condenada al fracaso», aseguró. «Si lo que se me pregunta es, si yo fuese diputado del PP, qué votaría a la moción de censura que presenta Vox, la respuesta es que votaría que no. No tengo la menor duda», declaró el expresidente en el Foro Nueva Economía, ahuyentando así posibles complejos.

El portavoz del Comité de Acción Política de Vox, Jorge Buxadé, recriminó a Aznar que interceda por Casado. «Haría bien en mantenerse en el silencio mayestático», le recomendó al expresidente. «Papá Aznar», censuró, ha salido al rescate de sus «hijos» del PP. Buxadé tildó de «demencial» la tesis de que la moción refuerza al Ejecutivo y divide al centro-derecha. El mismo razonamiento que, como informó ABC, el exministro Jaime Mayor Oreja le expuso a Abascal tras ser testado por este como posible candidato a la moción de Vox, en verano.

Los populares están de acuerdo con las razones de partida de Abascal para reprobar al Gobierno por su gestión en la crisis del coronavirus y porque, denuncian, España ha entrado en una deriva que persigue la demolición del régimen del 78, con el desafío al poder judicial y al jefe del Estado desde La Moncloa. Pero los números no dan. Y están convencidos de que la iniciativa de su rival en las urnas está diseñada para hacer más daño al PP que al propio Pedro Sánchez. El presidente socialista, aseveran, saldrá reforzado con la unidad de sus socios de investidura en el Parlamento. Descartado su apoyo a Vox, se debaten aún entre el rechazo y la abstención.

El runrún interno existe, acrecentado ayer por la encuesta de GAD3 para ABC que indica que Vox ha recortado en las últimas semanas su distancia con el PP, en horas bajas por el estallido del caso Kitchen y tras el desajuste del cese de su portavoz parlamentaria, Cayetana Álvarez de Toledo. Precisamente, la diputada alimentó el dilema insistiendo en que la única opción «razonable» es la abstención.

Pero el comité de dirección, presidido por Casado, volvió a orillar el asunto y no informó del sentido de su voto. Hasta cinco veces eludió la pregunta de los periodistas su secretario general, Teodoro García Egea, quien manifestó su rechazo total a la moción. «La única alternativa para echar a Sánchez de La Moncloa es Pablo Casado y es el PP», subrayó el dirigente, que consideró inútil la herramienta en las actuales condiciones, sin mayoría alternativa posible: «La moción de censura válida son las urnas». Según Egea, Vox busca «promocionar» a su candidato electoral en Cataluña, Ignacio Garriga, que defenderá a Abascal. Y le acusó de «apretar el tornillo, la tuerca que le falta a Frankenstein». Sánchez es débil en el Congreso, pero la moción le dará «una tarde de gloria».

Los populares se muestran preocupados porque el discurso más agresivo de Vox penetra bien en una capa de votantes a los que, denuncian desde la dirección, se les está haciendo creer que echar a Sánchez es posible. «Se está mintiendo. Los números no dan», insisten en Génova. «Bildu, ERC y Junts tendrían que apoyar la moción».

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