Lun. Jun 21st, 2021

Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo nunca ha celebrado su cumpleaños con grandes fiestas ni con una extensa lista de invitados, así que el pasado viernes, cuando alcanzó los 71 años, el duque de Alba decidió festejar su aniversario con la sencillez de siempre: en la intimidad y acompañado por sus hijos, Fernando y Carlos Fitz-James Stuart y Solís, y sus respectivas parejas Sofía Palazuelo y Belén Corsini. Reservó una mesa para seis personas el domingo a mediodía en Mikado, el restaurante japonés más antiguo de Madrid, e invitó también a su hermano Fernando Martínez de Irujo.

«El mejor regalo han sido todos estos señores. ¿Dónde está mi regalo?», preguntó Carlos de Alba entre risas, haciendo referencia a todos los periodistas que se encontraban en la puerta del restaurante. Para él y sus hijos fue una sorpresa toparse con la prensa de guardia ante su inminente llegada. Aunque para los Alba se trataba de una comida más, lo cierto es que el cumpleaños del domingo supuso el primer acontecimiento familiar en el que se podía ver a Belén Corsini en su condición de futura condesa de Osorno. De hecho, desde que ABC publicó en exclusiva la noticia de su compromiso con el hijo pequeño del duque, no se les había visto juntos en público.

Con la crisis sanitaria, la pareja aún no se ha planteado cuándo y dónde se darán el «sí, quiero». Pero lo que ya es un hecho es que el apellido Corsini ha dado un salto de las páginas de Economía a las de la crónica del corazón. Los Corsini eran propietarios de la constructora Corsán, y con su venta pasaron a ser una de las familias más adineradas de España. Tanto ellos como los Alba se trataban antes de que Carlos y Belén -que, lincenciada en Administración y Dirección de empresas por ICADE, gestiona algunas empresas familiares- comenzaran su relación sentimental, de ahí que los jóvenes tengan tantas cosas en común; entre ellas, la discreción y que siempre pongan por delante a la familia.

Precisamente por ese perfil bajo y porque hasta hace dos días ha sido una persona anónima, con su compromiso matrimonial a Belén Corsini se le ha planteado un reto: lidiar con la prensa rosa. Un terreno que su futura cuñada Sofía Palazuelo ha aprendido a la fuerza y que, con el tiempo, le ha llevado incluso a ser más accesible a los medios. Corsini tiene en ella un ejemplo a seguir.

Mismo patrón
Con la llegada de Belén Corsini a la familia, la Casa de Alba puede presumir de haber incluido en sus filas a dos jóvenes trabajadoras, con valores familiares muy similares, discretas, bien educadas y con mucho estilo. Corsini y Palazuelo se convertirán pronto en cuñadas y lo cierto es que llama la atención el gusto tan similar que tienen a la hora de vestir. Comparten la querencia por firmas como Maje y Sandro, que ambas han vestido recientemente. Incluso, coinciden en el peinado y la raya del pelo. Aún así, lo relevante es que detrás de este estilo depurado, que al cabo es igual de marcado que cualquiera más exagerado, las dos demuestran que la elegancia suele estar en lo básico.

Si con la duquesa de Huéscar la Casa de Alba ha ganado en presencia y notoriedad en el papel cuché y las revistas de moda y tendencias, lo mismo ocurrirá a partir de ahora con la futura condesa de Osorno. Palazuelo y Corsini abren una nueva mirada hacia la Casa de Alba, con más cercanía, carácter y espontaneidad de lo que hemos visto hasta ahora… sin salirse de las cuadrículas de la discreción.,
Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo nunca ha celebrado su cumpleaños con grandes fiestas ni con una extensa lista de invitados, así que el pasado viernes, cuando alcanzó los 71 años, el duque de Alba decidió festejar su aniversario con la sencillez de siempre: en la intimidad y acompañado por sus hijos, Fernando y Carlos Fitz-James Stuart y Solís, y sus respectivas parejas Sofía Palazuelo y Belén Corsini. Reservó una mesa para seis personas el domingo a mediodía en Mikado, el restaurante japonés más antiguo de Madrid, e invitó también a su hermano Fernando Martínez de Irujo.

«El mejor regalo han sido todos estos señores. ¿Dónde está mi regalo?», preguntó Carlos de Alba entre risas, haciendo referencia a todos los periodistas que se encontraban en la puerta del restaurante. Para él y sus hijos fue una sorpresa toparse con la prensa de guardia ante su inminente llegada. Aunque para los Alba se trataba de una comida más, lo cierto es que el cumpleaños del domingo supuso el primer acontecimiento familiar en el que se podía ver a Belén Corsini en su condición de futura condesa de Osorno. De hecho, desde que ABC publicó en exclusiva la noticia de su compromiso con el hijo pequeño del duque, no se les había visto juntos en público.

Con la crisis sanitaria, la pareja aún no se ha planteado cuándo y dónde se darán el «sí, quiero». Pero lo que ya es un hecho es que el apellido Corsini ha dado un salto de las páginas de Economía a las de la crónica del corazón. Los Corsini eran propietarios de la constructora Corsán, y con su venta pasaron a ser una de las familias más adineradas de España. Tanto ellos como los Alba se trataban antes de que Carlos y Belén -que, lincenciada en Administración y Dirección de empresas por ICADE, gestiona algunas empresas familiares- comenzaran su relación sentimental, de ahí que los jóvenes tengan tantas cosas en común; entre ellas, la discreción y que siempre pongan por delante a la familia.

Precisamente por ese perfil bajo y porque hasta hace dos días ha sido una persona anónima, con su compromiso matrimonial a Belén Corsini se le ha planteado un reto: lidiar con la prensa rosa. Un terreno que su futura cuñada Sofía Palazuelo ha aprendido a la fuerza y que, con el tiempo, le ha llevado incluso a ser más accesible a los medios. Corsini tiene en ella un ejemplo a seguir.

Mismo patrón
Con la llegada de Belén Corsini a la familia, la Casa de Alba puede presumir de haber incluido en sus filas a dos jóvenes trabajadoras, con valores familiares muy similares, discretas, bien educadas y con mucho estilo. Corsini y Palazuelo se convertirán pronto en cuñadas y lo cierto es que llama la atención el gusto tan similar que tienen a la hora de vestir. Comparten la querencia por firmas como Maje y Sandro, que ambas han vestido recientemente. Incluso, coinciden en el peinado y la raya del pelo. Aún así, lo relevante es que detrás de este estilo depurado, que al cabo es igual de marcado que cualquiera más exagerado, las dos demuestran que la elegancia suele estar en lo básico.

Si con la duquesa de Huéscar la Casa de Alba ha ganado en presencia y notoriedad en el papel cuché y las revistas de moda y tendencias, lo mismo ocurrirá a partir de ahora con la futura condesa de Osorno. Palazuelo y Corsini abren una nueva mirada hacia la Casa de Alba, con más cercanía, carácter y espontaneidad de lo que hemos visto hasta ahora… sin salirse de las cuadrículas de la discreción.

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