Jue. Abr 15th, 2021

Tu cabeza no va mal encamanida si cuando lees «Kung Fu» te imaginas a un chino con ropas anchas practicando posturas de defensa «raras». En efecto, el Kung Fu, también conocido como «Gong Fu», es un arte marcial con origen chino que debe su popularidad a los monjes del Templo Shaolin (ubicado en el país asiático China), pero en palabras de Bruno Tombolato, presidente y director técnico de Shaolin Cultural Center Spain, más que un arte de defensa, «el Kung Fu es un estilo de vida».

Este ejercicio, que requiere de una disciplina admirable, hace alusión «a todo lo que se consigue a través del esfuerzo, perseverancia y sacrificio». Bruno Tombolato explica que aquella persona que practica Kung Fu, domina un arte en la vida: «Es aplicable para un buen chef, un pintor y por supuesto a un artista marcial que busca la perfección en su arte, en sus movimientos y en todo lo que hace».

Kung Fu para un cuerpo y mente trabajados
Al comenzar el entrenamiento del Kung Fu, cuenta Bruno Tombolato que la persona se centra en su pequeño mundo, en su cuerpo: «Hay que ponerse en forma, ser flexible, ganar fuerza, resistencia y equilibrio. Este último es muy importante ya que el artista marcial buscará llevar con el tiempo ese equilibrio al resto de su vida, a todo lo que le rodea, estableciendo así un vínculo muy grande entre el entrenamiento físico y mental, ganando así más capacidad de concentración y una mejor actitud ante la vida».

La filosofía del Kung Fu, tal como explica Bruno Tombolato, que acaba de publicar «Shaolin: cultura y tradición», está dividida en dos grupos:

«El primero está relacionado con nuestra forma de actuar en sociedad, que se aplica directamente a los entornos de la vida real como el respeto, humildad, justicia, lealtad o confianza, entre otros». El segundo, en cambio, está relacionado con las cualidades que se desarrollan dentro de uno mismo: «Aquí está la voluntad, resistencia, perseverancia, paciencia o valentía», concluye.

El Kung Fu Shaolin tiene uno de los entrenamientos más completos y más exigentes de entre todos los estilos de artes marciales chinas. En la antigüedad, este método fue creado en un entorno natural de montaña utilizando troncos de árboles y piedras como complemento para el trabajo físico. El Maestro explica que dentro del Kung Fu nos encontramos con unas pesas de piedra que son las antecesoras de las famosas pesas llamadas kettlebells tan utilizadas en crossfit. «Hoy en día utilizamos muchos accesorios más modernos como complementos del entrenamiento, como por ejemplo el sable».

Kung Fu.Otro entrenamiento popular dentro de esta disciplina es el Chi Kung. Se trata de ejercicios muy parecidos al yoga indio que se ha extendido hoy en día por todo el mundo. En el Chi Kung se busca trabajar la relajación y la tensión y la respiración de tal manera que se una con el movimiento del cuerpo para que de esta manera sea una unidad inseparable.

Podemos decir entonces que el Kung Fu prepara el cuerpo de forma integral sin dejar de lado el entrenamiento de la mente, que va de la mano. Bruno Tombolato dice que a través del entrenamiento físico se logra un estado mental en donde el «no puedo», no existe: «Esto brinda con el tiempo mayor confianza en sí mismo al estudiante. Cambia la forma de caminar, de ponerse de pie o de expresarse. Podríamos decir que practicar Kung Fu es entrar en un proceso de cambio para mejor en diversos aspectos de la vida, incluyendo nuestro cuerpo y mente».

Practicar Kung Fu, por tanto, es comenzar a cambiar hábitos nocivos para la salud por hábitos más saludables. «Cambiamos nuestra actitud frente a la vida, con una mente positiva y a saber cómo lidiar frente al estrés y los problemas de la vida cotidiana que puedan surgir», concluye el Maestro.

Kung Fu en España
Este arte que nació en Asia cuenta con gran espacio en nuestro país, especialmente en la capital del mismo. Aunque existen muchas escuelas en las que se imparte el Kung Fu, las escuelas shaolinas son las que predominan en España. Explica Bruno Tombolato que a pesar de que en los inicios de la antigua China solo lo practicaban hombres, la actividad está pensada también para mujeres. «Todo evoluciona y, por suerte, hoy en día, todos, sin importar sexo, raza, etc pueden disfrutar de sus beneficios», dice el fundador de Saholin Spain.,
Tu cabeza no va mal encamanida si cuando lees «Kung Fu» te imaginas a un chino con ropas anchas practicando posturas de defensa «raras». En efecto, el Kung Fu, también conocido como «Gong Fu», es un arte marcial con origen chino que debe su popularidad a los monjes del Templo Shaolin (ubicado en el país asiático China), pero en palabras de Bruno Tombolato, presidente y director técnico de Shaolin Cultural Center Spain, más que un arte de defensa, «el Kung Fu es un estilo de vida».

Este ejercicio, que requiere de una disciplina admirable, hace alusión «a todo lo que se consigue a través del esfuerzo, perseverancia y sacrificio». Bruno Tombolato explica que aquella persona que practica Kung Fu, domina un arte en la vida: «Es aplicable para un buen chef, un pintor y por supuesto a un artista marcial que busca la perfección en su arte, en sus movimientos y en todo lo que hace».

Kung Fu para un cuerpo y mente trabajados
Al comenzar el entrenamiento del Kung Fu, cuenta Bruno Tombolato que la persona se centra en su pequeño mundo, en su cuerpo: «Hay que ponerse en forma, ser flexible, ganar fuerza, resistencia y equilibrio. Este último es muy importante ya que el artista marcial buscará llevar con el tiempo ese equilibrio al resto de su vida, a todo lo que le rodea, estableciendo así un vínculo muy grande entre el entrenamiento físico y mental, ganando así más capacidad de concentración y una mejor actitud ante la vida».

La filosofía del Kung Fu, tal como explica Bruno Tombolato, que acaba de publicar «Shaolin: cultura y tradición», está dividida en dos grupos:

«El primero está relacionado con nuestra forma de actuar en sociedad, que se aplica directamente a los entornos de la vida real como el respeto, humildad, justicia, lealtad o confianza, entre otros». El segundo, en cambio, está relacionado con las cualidades que se desarrollan dentro de uno mismo: «Aquí está la voluntad, resistencia, perseverancia, paciencia o valentía», concluye.

El Kung Fu Shaolin tiene uno de los entrenamientos más completos y más exigentes de entre todos los estilos de artes marciales chinas. En la antigüedad, este método fue creado en un entorno natural de montaña utilizando troncos de árboles y piedras como complemento para el trabajo físico. El Maestro explica que dentro del Kung Fu nos encontramos con unas pesas de piedra que son las antecesoras de las famosas pesas llamadas kettlebells tan utilizadas en crossfit. «Hoy en día utilizamos muchos accesorios más modernos como complementos del entrenamiento, como por ejemplo el sable».

Kung Fu.Otro entrenamiento popular dentro de esta disciplina es el Chi Kung. Se trata de ejercicios muy parecidos al yoga indio que se ha extendido hoy en día por todo el mundo. En el Chi Kung se busca trabajar la relajación y la tensión y la respiración de tal manera que se una con el movimiento del cuerpo para que de esta manera sea una unidad inseparable.

Podemos decir entonces que el Kung Fu prepara el cuerpo de forma integral sin dejar de lado el entrenamiento de la mente, que va de la mano. Bruno Tombolato dice que a través del entrenamiento físico se logra un estado mental en donde el «no puedo», no existe: «Esto brinda con el tiempo mayor confianza en sí mismo al estudiante. Cambia la forma de caminar, de ponerse de pie o de expresarse. Podríamos decir que practicar Kung Fu es entrar en un proceso de cambio para mejor en diversos aspectos de la vida, incluyendo nuestro cuerpo y mente».

Practicar Kung Fu, por tanto, es comenzar a cambiar hábitos nocivos para la salud por hábitos más saludables. «Cambiamos nuestra actitud frente a la vida, con una mente positiva y a saber cómo lidiar frente al estrés y los problemas de la vida cotidiana que puedan surgir», concluye el Maestro.

Kung Fu en España
Este arte que nació en Asia cuenta con gran espacio en nuestro país, especialmente en la capital del mismo. Aunque existen muchas escuelas en las que se imparte el Kung Fu, las escuelas shaolinas son las que predominan en España. Explica Bruno Tombolato que a pesar de que en los inicios de la antigua China solo lo practicaban hombres, la actividad está pensada también para mujeres. «Todo evoluciona y, por suerte, hoy en día, todos, sin importar sexo, raza, etc pueden disfrutar de sus beneficios», dice el fundador de Saholin Spain.

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