Mar. Jun 22nd, 2021

Los alumnos de once centros educativos de Barcelona dejarán de ir a escuela para acudir a partir de ahora a refugios climáticos. Esta es la intención del Ayuntamiento de Barcelona, que esta semana ha anunciado una batería de reformas para fomentar la lucha contra el cambio climático desde las clases y contar a la vez con espacios que puedan ayudar a combatir olas de calor.

De momento, se han adaptado once colegios, que pasarán a denominarse literalmente «refugios climáticos». En ellos se han realizado tres tipos de mejoras: medidas azules, relacionadas con la incorporación de puntos de agua (como fuentes o espacios singulares de juego y manipulación de recursos hídricos); verdes, con el aumento de los espacios verdes, la vegetación y la sombra; y las grises, actuaciones para aislar mejor los edificios, también con más obras que fomenten las sombras.

El plan es que con los cambios los centros puedan soportar mejor las altas temperaturas y gozar de un mayor confort térmico. Además del uso escolar durante el año, el gobierno municipal prevé abrir estos «refugios climáticos» a partir del próximo verano para que los vecinos puedan usar las sombras de sus patios cuando se den olas de calor.

El plan, impulsado por el gobierno de Ada Colau, se enmarca dentro de la estrategia municipal de construir una ciudad más preparada para la emergencia climática. En esta línea, el Ayuntamiento se ha comprometido en poder dedicar el 25% de la inversión municipal en reformas escolares de este tipo.

Además, el plan contará con una evaluación del impacto ambiental con la colaboración del Instituto Salud Global (ISGlobal).,
Los alumnos de once centros educativos de Barcelona dejarán de ir a escuela para acudir a partir de ahora a refugios climáticos. Esta es la intención del Ayuntamiento de Barcelona, que esta semana ha anunciado una batería de reformas para fomentar la lucha contra el cambio climático desde las clases y contar a la vez con espacios que puedan ayudar a combatir olas de calor.

De momento, se han adaptado once colegios, que pasarán a denominarse literalmente «refugios climáticos». En ellos se han realizado tres tipos de mejoras: medidas azules, relacionadas con la incorporación de puntos de agua (como fuentes o espacios singulares de juego y manipulación de recursos hídricos); verdes, con el aumento de los espacios verdes, la vegetación y la sombra; y las grises, actuaciones para aislar mejor los edificios, también con más obras que fomenten las sombras.

El plan es que con los cambios los centros puedan soportar mejor las altas temperaturas y gozar de un mayor confort térmico. Además del uso escolar durante el año, el gobierno municipal prevé abrir estos «refugios climáticos» a partir del próximo verano para que los vecinos puedan usar las sombras de sus patios cuando se den olas de calor.

El plan, impulsado por el gobierno de Ada Colau, se enmarca dentro de la estrategia municipal de construir una ciudad más preparada para la emergencia climática. En esta línea, el Ayuntamiento se ha comprometido en poder dedicar el 25% de la inversión municipal en reformas escolares de este tipo.

Además, el plan contará con una evaluación del impacto ambiental con la colaboración del Instituto Salud Global (ISGlobal).

Por