Mié. Ago 4th, 2021

Muchos países han interrumpido sus programas de cribado de cáncer de mama a causa de la pandemia de Covid-19. Un nuevo estudio, presentado en el 12.º Congreso Europeo de Cáncer de Mama, sugiere que esa falta de continuidad de los programas de detección podría derivar en un aumento de la proporción de mujeres que mueren de cáncer de mama.

Pero el estudio también indica que el riesgo podría reducirse, ¿cómo? asegurando que todas las mujeres que por su edad deberían haber sido revisadas durante la pandemia lo hagan ahora, aunque ya hayan superado la edad límite para los cribados.

«Los cribados consisten en detectar el cáncer en un estadio inicial, cuando hay más posibilidades de tratarlo con éxito. Los programas de cribado del cáncer jamás habían sufrido una interrupción como esta, así que no sabemos el impacto que tendrá», afirma Lindy Kregting, del Centro Médico de la Universidad de Rótterdam (Países Bajos

El trabajo ha querido investigar cuál será el impacto a largo plazo sobre la mortalidad por cáncer de mama y observar qué estrategias resultarían ser más eficaces para reanudar los programas de cribado.

Para ello se han servido de una herramienta de modelado denominada MISCAN-Breast para simular cuatro diferentes planteamientos para reanudar los programas de cribado tras seis meses de interrupción: una reanudación súbita en la que todos los cribados continúen en el mismo orden que estaban previstos; un retraso en los cribados, excepto para las mujeres que deberían recibirlo por primera vez; un aplazamiento en los cribados, pero aumentando temporalmente el límite máximo de edad para, y un aumento de la capacidad para poner por completo al día todos los cribados que se habían vistos pospuestos durante los seis meses de interrupción.

Los cribados consisten en detectar el cáncer en un estadio inicial, cuando hay más posibilidades de tratarlo con éxito. Los programas de cribado del cáncer jamás habían sufrido una interrupción como esta, así que no sabemos el impacto que tendrá

Los resultados se basan en el programa de cribado de cáncer de mama de los Países Bajos, en el que las mujeres de 50 a 75 años reciben una cita para revisión cada dos años. Existen programas de cribado similares en otros muchos países europeos, aunque varían la frecuencia y los márgenes de edad.

Basándose en las cuatro simulaciones, el modelo informático mostró qué capacidad sería necesaria (en número de pruebas de cribado y de seguimiento) y los efectos que tendría cada estrategia en la incidencia y la mortalidad por cáncer de mama.

Los investigadores han comprobado que el primer modelo, el aplazamiento, es el que arroja un resultado más negativo, con un aumento estimado de 2,35 muertes por cada 100.000 mujeres en los próximos 10 años. En el extremo contrario, la puesta al día totales demuestra ser la estrategia menos negativa, con un aumento estimado de solo 0,13 muertes por cáncer de mama por cada 100.000 mujeres en los próximos 10 años. Sin embargo, los autores del estudio señalan que esta estrategia no resultará factible para la mayoría de los servicios de salud nacionales.

La mejor manera de evitar muertes por cáncer de mama es ponerse al día con todas las pruebas de revisión que no se han podido hacer durante la pandemia

Los otros dos escenarios, la demora salvo primer cribado y el del aumento de la edad límite arrojaron respectivamente un aumento de las muertes de 1,98 y de 1,85 por cada 100.000 habitantes en los próximos 10 años. Según estos hallazgos, sugieren que aumentar el límite máximo de edad para recibir la última revisión es la mejor opción para la mayoría de los programas de cribado.

«Nuestro estudio muestra que un retraso de seis meses conlleva un aumento modesto, pero siempre importante, en el número de muertes por cáncer de mama, aunque cada estrategia para reanudar los programas de cribado presenta resultados distintos. La mejor manera de evitar muertes por cáncer de mama es ponerse al día con todas las pruebas de revisión que no se han podido hacer durante la pandemia. Sin embargo, nos damos también cuenta de que la mayoría de los programas de cribado no cuentan con el personal extra y con los equipos necesarios para eso», apunta Lindy Kregting.

Un segundo estudio, que incluye a 1.051 mujeres diagnosticadas de cáncer de mama de Utrecht (Países Bajos) analizó cómo la covid-19 ha afectado a su día a día. El 48% de esas pacientes se ha sentido sola durante la pandemia.

«Nuestro estudio muestra que las mujeres estaban menos dispuestas a buscar ayuda médica durante la pandemia y que una proporción alta de mujeres sufrieron la soledad durante el confinamiento. Y esto apunta a que las pacientes necesitan que se les refuerce la idea de que deben buscar la ayuda médica cuando la necesiten y también que hay que brindarles apoyo de salud mental, aunque se les proporcione de manera virtual y no cara a cara», asegura Claudia Bargon, médica y doctoranda del Centro Médico de la Universidad de Utrecht.

Nuestro estudio muestra que las mujeres estaban menos dispuestas a buscar ayuda médica durante la pandemia y que una proporción alta de mujeres sufrieron la soledad durante el confinamiento

El catedrático de la Universidad de Milán y del Instituto Europeo de Oncología (Italia) Giuseppe Viale, que no ha formado parte de la investigación ha comentado los resultados de estos estudios. «En todo el mundo, los servicios médicos han tenido que reorganizarse para hacer frente al desafío de la covid-19. Es muy importante que comprendamos el impacto que este hecho ha tenido en el diagnóstico, el tratamiento y la atención médica de las pacientes de cáncer de mama», señala.,
Muchos países han interrumpido sus programas de cribado de cáncer de mama a causa de la pandemia de Covid-19. Un nuevo estudio, presentado en el 12.º Congreso Europeo de Cáncer de Mama, sugiere que esa falta de continuidad de los programas de detección podría derivar en un aumento de la proporción de mujeres que mueren de cáncer de mama.

Pero el estudio también indica que el riesgo podría reducirse, ¿cómo? asegurando que todas las mujeres que por su edad deberían haber sido revisadas durante la pandemia lo hagan ahora, aunque ya hayan superado la edad límite para los cribados.

«Los cribados consisten en detectar el cáncer en un estadio inicial, cuando hay más posibilidades de tratarlo con éxito. Los programas de cribado del cáncer jamás habían sufrido una interrupción como esta, así que no sabemos el impacto que tendrá», afirma Lindy Kregting, del Centro Médico de la Universidad de Rótterdam (Países Bajos

El trabajo ha querido investigar cuál será el impacto a largo plazo sobre la mortalidad por cáncer de mama y observar qué estrategias resultarían ser más eficaces para reanudar los programas de cribado.

Para ello se han servido de una herramienta de modelado denominada MISCAN-Breast para simular cuatro diferentes planteamientos para reanudar los programas de cribado tras seis meses de interrupción: una reanudación súbita en la que todos los cribados continúen en el mismo orden que estaban previstos; un retraso en los cribados, excepto para las mujeres que deberían recibirlo por primera vez; un aplazamiento en los cribados, pero aumentando temporalmente el límite máximo de edad para, y un aumento de la capacidad para poner por completo al día todos los cribados que se habían vistos pospuestos durante los seis meses de interrupción.

Los cribados consisten en detectar el cáncer en un estadio inicial, cuando hay más posibilidades de tratarlo con éxito. Los programas de cribado del cáncer jamás habían sufrido una interrupción como esta, así que no sabemos el impacto que tendrá

Los resultados se basan en el programa de cribado de cáncer de mama de los Países Bajos, en el que las mujeres de 50 a 75 años reciben una cita para revisión cada dos años. Existen programas de cribado similares en otros muchos países europeos, aunque varían la frecuencia y los márgenes de edad.

Basándose en las cuatro simulaciones, el modelo informático mostró qué capacidad sería necesaria (en número de pruebas de cribado y de seguimiento) y los efectos que tendría cada estrategia en la incidencia y la mortalidad por cáncer de mama.

Los investigadores han comprobado que el primer modelo, el aplazamiento, es el que arroja un resultado más negativo, con un aumento estimado de 2,35 muertes por cada 100.000 mujeres en los próximos 10 años. En el extremo contrario, la puesta al día totales demuestra ser la estrategia menos negativa, con un aumento estimado de solo 0,13 muertes por cáncer de mama por cada 100.000 mujeres en los próximos 10 años. Sin embargo, los autores del estudio señalan que esta estrategia no resultará factible para la mayoría de los servicios de salud nacionales.

La mejor manera de evitar muertes por cáncer de mama es ponerse al día con todas las pruebas de revisión que no se han podido hacer durante la pandemia

Los otros dos escenarios, la demora salvo primer cribado y el del aumento de la edad límite arrojaron respectivamente un aumento de las muertes de 1,98 y de 1,85 por cada 100.000 habitantes en los próximos 10 años. Según estos hallazgos, sugieren que aumentar el límite máximo de edad para recibir la última revisión es la mejor opción para la mayoría de los programas de cribado.

«Nuestro estudio muestra que un retraso de seis meses conlleva un aumento modesto, pero siempre importante, en el número de muertes por cáncer de mama, aunque cada estrategia para reanudar los programas de cribado presenta resultados distintos. La mejor manera de evitar muertes por cáncer de mama es ponerse al día con todas las pruebas de revisión que no se han podido hacer durante la pandemia. Sin embargo, nos damos también cuenta de que la mayoría de los programas de cribado no cuentan con el personal extra y con los equipos necesarios para eso», apunta Lindy Kregting.

Un segundo estudio, que incluye a 1.051 mujeres diagnosticadas de cáncer de mama de Utrecht (Países Bajos) analizó cómo la covid-19 ha afectado a su día a día. El 48% de esas pacientes se ha sentido sola durante la pandemia.

«Nuestro estudio muestra que las mujeres estaban menos dispuestas a buscar ayuda médica durante la pandemia y que una proporción alta de mujeres sufrieron la soledad durante el confinamiento. Y esto apunta a que las pacientes necesitan que se les refuerce la idea de que deben buscar la ayuda médica cuando la necesiten y también que hay que brindarles apoyo de salud mental, aunque se les proporcione de manera virtual y no cara a cara», asegura Claudia Bargon, médica y doctoranda del Centro Médico de la Universidad de Utrecht.

Nuestro estudio muestra que las mujeres estaban menos dispuestas a buscar ayuda médica durante la pandemia y que una proporción alta de mujeres sufrieron la soledad durante el confinamiento

El catedrático de la Universidad de Milán y del Instituto Europeo de Oncología (Italia) Giuseppe Viale, que no ha formado parte de la investigación ha comentado los resultados de estos estudios. «En todo el mundo, los servicios médicos han tenido que reorganizarse para hacer frente al desafío de la covid-19. Es muy importante que comprendamos el impacto que este hecho ha tenido en el diagnóstico, el tratamiento y la atención médica de las pacientes de cáncer de mama», señala.

Por