Lun. Ago 2nd, 2021

Se confunde el estadismo con la palabrería. Los rufianes con labia de presentador de verbena de barrio le han comido el sitio a los cabales que sólo hablan si están seguros de que van a aportar algo. Agustín de Foxá solía bromear diciendo aquello de «soy gordo, soy conde, soy diplomático… ¿cómo quieren que no sea de derechas?». Pero los representantes públicos modernos dicen esas cosas en serio porque ahora no hay ideologías, hay sólo clichés. Antiguamente los políticos estaban escogidos entre los mejores. Casi todos eran reputados antes de ser diputados, por eso tenían que hacer un esfuerzo de adaptación a la mayoría descendiendo en su oratoria, no elevándola, para conseguir que el mensaje estuviera a la altura de… Ver Más,
Se confunde el estadismo con la palabrería. Los rufianes con labia de presentador de verbena de barrio le han comido el sitio a los cabales que sólo hablan si están seguros de que van a aportar algo. Agustín de Foxá solía bromear diciendo aquello de «soy gordo, soy conde, soy diplomático… ¿cómo quieren que no sea de derechas?». Pero los representantes públicos modernos dicen esas cosas en serio porque ahora no hay ideologías, hay sólo clichés. Antiguamente los políticos estaban escogidos entre los mejores. Casi todos eran reputados antes de ser diputados, por eso tenían que hacer un esfuerzo de adaptación a la mayoría descendiendo en su oratoria, no elevándola, para conseguir que el mensaje estuviera a la altura de… Ver Más

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