Lun. Abr 19th, 2021

La estrategia de vacunación de la Comisión Europea está siendo víctima de las presiones de varios países que desearían poder ir más rápidamente, aunque curiosamente son todos países pequeños que habrían tenido muchos problemas para haber logrado vacunas por separado. Austria y Dinamarca han empezado conversaciones conjuntas con Israel y Eslovaquia ha hecho un pedido a Rusia de la vacuna Sputnik V, no autorizada por la Agencia Europea del Medicamento, mientras que Polonia ha hecho un pedido a China de la Sinopharm, tampoco permitida a escala europea, lo que no ha impedido que el presidente húngaro, Viktor Orban, recibiera la primera dosis del preparado chino, en un gesto claramente provocador.

La Comisión Europea ha respondido diciendo que ninguna de esas gestiones es incompatible con su estrategi
a y, lo más importante, que «nadie ha renunciado a su cuota de vacunas» que sería la consecuencia de abandonar el procedimiento comunitario.

Las conversaciones con Austria y Dinamarca fueron anunciadas el lunes por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu puesto que el canciller de Austria, Sebastian Kurz, y la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, tienen previsto visitar Israel el jueves para discutir «una asociación internacional para la fabricación de vacunas». La Comisión insiste en que no se opone a ningún tipo de acciones conjuntas «para las vacunas de la próxima generación» pero en cuanto a la posibilidad de que estas gestiones interfiriesen en el plan de suministro actual, un portavoz respondió de forma bastante tranquila diciendo que el éxito de Israel en sus planes de vacunación «se debe a que es un país pequeño que no necesitaba más que 10 millones de dosis y que sepamos le han sido suministradas por Pfizer» que a su vez ya tiene un contrato en vigor con la Comisión.

También Polonia hizo un pedido de vacunas a China y Eslovaquia y ha reservado 2 millones de dosis de la vacuna rusa Sputnik V. Ninguna de las dos han sido aprobadas por la agencia del medicamento, pero los países pueden emitir autorizaciones de emergencia con carácter nacional, lo que les obliga a asumir las eventuales responsabilidades. El presidente húngaro ha ido más lejos y ha recibido la vacuna china personalmente y seguramente por esta misma razón es de los que exigen que el «pasaporte de vacunación» que se está elaborando no mencione la vacuna que le ha sido administrada al portador.

Kurz ha declarado a la prensa alemana que Austria y Dinamarca han decidido que no quieren depender «exclusivamente» del programa de vacunas de la UE esencialmente porque consideran que la EMA trabaja demasiado despacio
en su proceso de aprobación. «Este verano decidimos que las vacunas para los países miembros serían adquiridas a tiempo y aprobadas rápidamente y aunque este enfoque fue correcto, la EMA es demasiado lenta en la aprobación de vacunas y existen cuellos de botella en la entrega de las compañías farmacéuticas».

Frederiksen ha sido un poco más moderada en sus explicaciones y ha dicho que están buscando soluciones alternativas no porque desconfíen de la estrategia de la Comisión sino porque «es muy posible que estemos en una situación en la que no solo tengamos que vacunar, sino también revacunar, tal vez una vez al año y por eso que necesitamos impulsar drásticamente la producción de vacunas».

La Comisión sabe perfectamente que los problemas vienen del hecho de que las compañías farmacéuticas no pueden fabricar más rápidamente las vacunas, no importa donde las vayan a buscar los países por separado. «Lo que están haciendo algunos gobiernos para prepararse para el futuro nos parece bien, incluyendo la cooperación con terceros países de los que podemos obtener enseñanzas que siempre serían bienvenidas». En cuanto a la posibilidad de que esto ponga en duda la continuidad de la política europea, la Comisión mantiene que «por ahora ningún país ha dicho que renuncia a las vacunas que provienen de nuestra estrategia de vacunación» que sería la primera consecuencia en caso de que decidieran prescindir de ella.,
La estrategia de vacunación de la Comisión Europea está siendo víctima de las presiones de varios países que desearían poder ir más rápidamente, aunque curiosamente son todos países pequeños que habrían tenido muchos problemas para haber logrado vacunas por separado. Austria y Dinamarca han empezado conversaciones conjuntas con Israel y Eslovaquia ha hecho un pedido a Rusia de la vacuna Sputnik V, no autorizada por la Agencia Europea del Medicamento, mientras que Polonia ha hecho un pedido a China de la Sinopharm, tampoco permitida a escala europea, lo que no ha impedido que el presidente húngaro, Viktor Orban, recibiera la primera dosis del preparado chino, en un gesto claramente provocador.

La Comisión Europea ha respondido diciendo que ninguna de esas gestiones es incompatible con su estrategi
a y, lo más importante, que «nadie ha renunciado a su cuota de vacunas» que sería la consecuencia de abandonar el procedimiento comunitario.

Las conversaciones con Austria y Dinamarca fueron anunciadas el lunes por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu puesto que el canciller de Austria, Sebastian Kurz, y la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, tienen previsto visitar Israel el jueves para discutir «una asociación internacional para la fabricación de vacunas». La Comisión insiste en que no se opone a ningún tipo de acciones conjuntas «para las vacunas de la próxima generación» pero en cuanto a la posibilidad de que estas gestiones interfiriesen en el plan de suministro actual, un portavoz respondió de forma bastante tranquila diciendo que el éxito de Israel en sus planes de vacunación «se debe a que es un país pequeño que no necesitaba más que 10 millones de dosis y que sepamos le han sido suministradas por Pfizer» que a su vez ya tiene un contrato en vigor con la Comisión.

También Polonia hizo un pedido de vacunas a China y Eslovaquia y ha reservado 2 millones de dosis de la vacuna rusa Sputnik V. Ninguna de las dos han sido aprobadas por la agencia del medicamento, pero los países pueden emitir autorizaciones de emergencia con carácter nacional, lo que les obliga a asumir las eventuales responsabilidades. El presidente húngaro ha ido más lejos y ha recibido la vacuna china personalmente y seguramente por esta misma razón es de los que exigen que el «pasaporte de vacunación» que se está elaborando no mencione la vacuna que le ha sido administrada al portador.

Kurz ha declarado a la prensa alemana que Austria y Dinamarca han decidido que no quieren depender «exclusivamente» del programa de vacunas de la UE esencialmente porque consideran que la EMA trabaja demasiado despacio
en su proceso de aprobación. «Este verano decidimos que las vacunas para los países miembros serían adquiridas a tiempo y aprobadas rápidamente y aunque este enfoque fue correcto, la EMA es demasiado lenta en la aprobación de vacunas y existen cuellos de botella en la entrega de las compañías farmacéuticas».

Frederiksen ha sido un poco más moderada en sus explicaciones y ha dicho que están buscando soluciones alternativas no porque desconfíen de la estrategia de la Comisión sino porque «es muy posible que estemos en una situación en la que no solo tengamos que vacunar, sino también revacunar, tal vez una vez al año y por eso que necesitamos impulsar drásticamente la producción de vacunas».

La Comisión sabe perfectamente que los problemas vienen del hecho de que las compañías farmacéuticas no pueden fabricar más rápidamente las vacunas, no importa donde las vayan a buscar los países por separado. «Lo que están haciendo algunos gobiernos para prepararse para el futuro nos parece bien, incluyendo la cooperación con terceros países de los que podemos obtener enseñanzas que siempre serían bienvenidas». En cuanto a la posibilidad de que esto ponga en duda la continuidad de la política europea, la Comisión mantiene que «por ahora ningún país ha dicho que renuncia a las vacunas que provienen de nuestra estrategia de vacunación» que sería la primera consecuencia en caso de que decidieran prescindir de ella.

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