Lun. Ago 2nd, 2021

La AVT critica los 74 traslados de presos de ETA aprobados por el ministro del Interior, Grande-Marlaska, y advierte que el 53% se encuentra en prisiones cercanas al País Vasco.

Estos traslados, aunque legales, tienen un efecto psicológico negativo en las víctimas del terrorismo. Por ello, la Asociación reivindica en su último comunidado la obligación de colaborar con la Justicia «como señal de verdadero arrepentimiento», y no acercar a presos etarras a su lugar de origen «sin una estrategia general de derogación de la dispersión». Y sin que la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias «avise con tiempo suficiente» para poder ponerse en contacto con las víctimas de los terroristas que van a trasladar.

Además, son reclusos con bastantes años de condena pendientes por cumplir, como es el caso de Liher Aretxabaleta —sentenciado a 535 años de prisión, como autor de un atentado con una furgoneta bomba, en el distrito madrileño de San Blas, en mayo de 2005—, Jon Zibuaurr

e —cuya condena es de 97 años, por el asesinato del ertzaina Iñaki Totorika, en 2001; o Javier Zabalo y Roberto Lebrero, ambos condenados a 72 y 71 años de prisión respectivamente, en 2001, por intento de asesinato, colocación de un coche bomba, incendio, tenencia de explosivos y de armas prohibidas, en el caso de Zabalo. Y la colocación de bombas, delitos de estragos, incendios, tenencia de explosivos y colaboración con banda armada, en el caso de Lebrero.,
La AVT critica los 74 traslados de presos de ETA aprobados por el ministro del Interior, Grande-Marlaska, y advierte que el 53% se encuentra en prisiones cercanas al País Vasco.

Estos traslados, aunque legales, tienen un efecto psicológico negativo en las víctimas del terrorismo. Por ello, la Asociación reivindica en su último comunidado la obligación de colaborar con la Justicia «como señal de verdadero arrepentimiento», y no acercar a presos etarras a su lugar de origen «sin una estrategia general de derogación de la dispersión». Y sin que la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias «avise con tiempo suficiente» para poder ponerse en contacto con las víctimas de los terroristas que van a trasladar.

Además, son reclusos con bastantes años de condena pendientes por cumplir, como es el caso de Liher Aretxabaleta —sentenciado a 535 años de prisión, como autor de un atentado con una furgoneta bomba, en el distrito madrileño de San Blas, en mayo de 2005—, Jon Zibuaurr

e —cuya condena es de 97 años, por el asesinato del ertzaina Iñaki Totorika, en 2001; o Javier Zabalo y Roberto Lebrero, ambos condenados a 72 y 71 años de prisión respectivamente, en 2001, por intento de asesinato, colocación de un coche bomba, incendio, tenencia de explosivos y de armas prohibidas, en el caso de Zabalo. Y la colocación de bombas, delitos de estragos, incendios, tenencia de explosivos y colaboración con banda armada, en el caso de Lebrero.

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