Sáb. Feb 27th, 2021

El relevo en la embajada de España en Venezuela, confirmado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, podría haber pasado desapercibido en otro momento. Pero en el actual, cuando se vive una situación especialmente compleja en el país bolivariano, dificulta el papel geopolítico que España juega en Iberoamérica a riesgo de perder su influencia y quedar «en tierra de nadie» entre las posturas de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EE.UU.).

Esto se debe a que el cambio coincide con otras dos circunstancias. Por un lado, la intención de Nicolás Maduro de convocar elecciones en diciembre, fecha que la comunidad internacional ve imposible si se trata de asegurar unos comicios limpios. Por otro, la misión del Grupo Internacional de Contactos -que surgió con el liderazgo de España- enviada al país bolivariano por el vicepresidente de la Comisión Europea y jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, para tratar el aplazamiento de la cita electoral con Maduro. Esta decisión se tomó, como expuso ABC, sin informar directamente a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, algo inédito en la Unión. Y tampoco gusta a Estados Unidos, que en varias ocasiones y de manera tajante ha mostrado su desaprobación ante las negociaciones.

Este cóctel de acontecimientos, como apuntan las fuentes diplomáticas consultadas, desgasta el papel de España como líder europeo al tratar asuntos iberoamericanos. Igualmente, puede generar un debate en el seno de la cámara europea, que ha manifestado su condena al régimen de Maduro hasta en 13 resoluciones y reconocido a Guaidó como presidente encargado. Y, a la vez, va en la línea opuesta a las aspiraciones de la otra gran potencia con influencia en la zona, Estados Unidos.

Una plaza complicada
«No entendemos el envío de esta misión como un hecho polémico o controvertido», aseguran sin embargo fuentes de Exteriores al ser preguntadas por la reapertura de las negociaciones entre los países europeos y Venezuela, a la vez que restan importancia al relevo del embajador en Caracas, Jesús Silva: «Se enmarca en un proceso natural de relevos ya planificados». También habrá cambio de embajador en Cuba, Colombia, Ecuador, Bolivia, El Salvador, Jamaica y Trinidad y Tobago.

En el Ministerio defienden que el traslado del actual representante en el país bolivariano, una plaza siempre difícil y un poco más si cabe ahora, responde a los criterios habituales y especifican que Silva, cuando sea sustituido, llevará más de tres años en el cargo. Con las elecciones de Venezuela en el aire y el líder opositor Leopoldo López refugiado en la embajada, queda por despejar quién asumirá el cargo. La Cadena Cope adelantó que el elegido será Juan Fernández Trigo, actual embajador en Cuba. Desde Exteriores únicamente confirman que el representante de España en La Habana está entre los candidatos y avanzan que no desvelarán este nombramiento -ni los del resto de seleccionados- hasta que no finalicen los trámites diplomáticos.

Si finalmente se concretara el nombramiento de Fernández Trigo, que también fue embajador en Haití y el elegido por Mariano Rajoy para desembarcar en la consejería de Asuntos Exteriores, Relaciones Institucionales y Transparencia de la Generalitat tras la aplicación del 155 en Cataluña, el movimiento sería algo «notabilísimo», expresan fuentes diplomáticas. También destacan que el nuevo embajador en Venezuela tendrá que disfrutar del beneplácito del régimen bolivariano para que la operación pueda completarse.

José Manuel García Margallo, exministro de Asuntos Exteriores, interpreta en conversación con ABC que el relevo «forma parte de un proceso de aproximación del Gobierno al régimen de Maduro» y critica que movimientos así cuestionen el potencial diplomático del país al otro lado del Atlántico. «España es una potencia media que si quiere pelear por encima de su peso, debe contar con la complicidad de la UE y EE.UU. No es lo mismo estar en Iberoamérica actuando como España que representando la voz de la UE y manteniendo un contacto estrecho con EE.UU.», puntualiza el titular de la cartera entre 2011 y 2016.,
El relevo en la embajada de España en Venezuela, confirmado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, podría haber pasado desapercibido en otro momento. Pero en el actual, cuando se vive una situación especialmente compleja en el país bolivariano, dificulta el papel geopolítico que España juega en Iberoamérica a riesgo de perder su influencia y quedar «en tierra de nadie» entre las posturas de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EE.UU.).

Esto se debe a que el cambio coincide con otras dos circunstancias. Por un lado, la intención de Nicolás Maduro de convocar elecciones en diciembre, fecha que la comunidad internacional ve imposible si se trata de asegurar unos comicios limpios. Por otro, la misión del Grupo Internacional de Contactos -que surgió con el liderazgo de España- enviada al país bolivariano por el vicepresidente de la Comisión Europea y jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, para tratar el aplazamiento de la cita electoral con Maduro. Esta decisión se tomó, como expuso ABC, sin informar directamente a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, algo inédito en la Unión. Y tampoco gusta a Estados Unidos, que en varias ocasiones y de manera tajante ha mostrado su desaprobación ante las negociaciones.

Este cóctel de acontecimientos, como apuntan las fuentes diplomáticas consultadas, desgasta el papel de España como líder europeo al tratar asuntos iberoamericanos. Igualmente, puede generar un debate en el seno de la cámara europea, que ha manifestado su condena al régimen de Maduro hasta en 13 resoluciones y reconocido a Guaidó como presidente encargado. Y, a la vez, va en la línea opuesta a las aspiraciones de la otra gran potencia con influencia en la zona, Estados Unidos.

Una plaza complicada
«No entendemos el envío de esta misión como un hecho polémico o controvertido», aseguran sin embargo fuentes de Exteriores al ser preguntadas por la reapertura de las negociaciones entre los países europeos y Venezuela, a la vez que restan importancia al relevo del embajador en Caracas, Jesús Silva: «Se enmarca en un proceso natural de relevos ya planificados». También habrá cambio de embajador en Cuba, Colombia, Ecuador, Bolivia, El Salvador, Jamaica y Trinidad y Tobago.

En el Ministerio defienden que el traslado del actual representante en el país bolivariano, una plaza siempre difícil y un poco más si cabe ahora, responde a los criterios habituales y especifican que Silva, cuando sea sustituido, llevará más de tres años en el cargo. Con las elecciones de Venezuela en el aire y el líder opositor Leopoldo López refugiado en la embajada, queda por despejar quién asumirá el cargo. La Cadena Cope adelantó que el elegido será Juan Fernández Trigo, actual embajador en Cuba. Desde Exteriores únicamente confirman que el representante de España en La Habana está entre los candidatos y avanzan que no desvelarán este nombramiento -ni los del resto de seleccionados- hasta que no finalicen los trámites diplomáticos.

Si finalmente se concretara el nombramiento de Fernández Trigo, que también fue embajador en Haití y el elegido por Mariano Rajoy para desembarcar en la consejería de Asuntos Exteriores, Relaciones Institucionales y Transparencia de la Generalitat tras la aplicación del 155 en Cataluña, el movimiento sería algo «notabilísimo», expresan fuentes diplomáticas. También destacan que el nuevo embajador en Venezuela tendrá que disfrutar del beneplácito del régimen bolivariano para que la operación pueda completarse.

José Manuel García Margallo, exministro de Asuntos Exteriores, interpreta en conversación con ABC que el relevo «forma parte de un proceso de aproximación del Gobierno al régimen de Maduro» y critica que movimientos así cuestionen el potencial diplomático del país al otro lado del Atlántico. «España es una potencia media que si quiere pelear por encima de su peso, debe contar con la complicidad de la UE y EE.UU. No es lo mismo estar en Iberoamérica actuando como España que representando la voz de la UE y manteniendo un contacto estrecho con EE.UU.», puntualiza el titular de la cartera entre 2011 y 2016.

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