Jue. Abr 15th, 2021

El Gran Teatro del Liceo se prepara para subir el telón este domingo con un recital de Sondra Radvanovsky y Piotr Beczała. Una oportunidad inmejorable para poner a prueba unos protocolos que el teatro barcelonés se ha esmerado en tener listos para evitar cualquier sobresalto, tras las protestas del público del Teatro Real. El aforo está limitado a mil personas, por debajo del 50% de la capacidad de la sala, mientras que en Madrid se permitió llenar el 70%. Con todo, ayer, en la rueda de prensa de presentación de las medidas anticovid, el director general del Liceo, Valentí Oviedo, evitó entrar en comparaciones y afirmó: «Ambos equipamientos hemos hecho lo mismo, que es respetar escrupulosamente las indicaciones que dictan de las autoridades sanitarias de cada comunidad». Aun así, al contrario de lo que sucedió en el Real, la reducción del aforo en Barcelona se da por igual en todas las zonas del teatro, sin que unas tengan mayor ocupación que otras.

Uno de los mayores esfuerzos se ha hecho en la atención a los abonados y al público en general. El espacio de la guardarropía se ha transformado en una zona de información, y en cada planta hay un mostrador donde se resolverán las dudas que puedan surgir. «Las personas que estarán haciendo la atención presencial los días de función son las mismas que han estado en contacto con los abonados, así el trato es más directo y personalizado», señaló Oviedo.

A los asistentes a las funciones del Liceo se les sugiere una franja horaria de acceso en el momento de comprar la entrada, de modo que no todo el público se acumule pocos minutos antes del inicio. En el vestíbulo habrá un punto del control de temperatura y dispensadores de gel hidroalcohólico. El aire se desinfecta con ozono, y los recorridos por los pasillos están pautados y señalizados. Incluso el acceso a los lavabos se ha regulado, dado que todos ellos son francamente estrechos. En los entreactos el telón se mantendrá alzado, de modo que las personas que opten por quedarse en la sala tendrán el aliciente de ver cómo se hacen los cambios de escenario. Los que quieran tomar algo, deberán reservar las consumiciones previamente.

Por si todas estas explicaciones del director general fueran poco, los protagonistas de la primera función abundaron en el mensaje. «Confiamos en los organizadores y el público», aseguró el tenor Piotr Beczala, mientras Sondra Radvanovsky afirmaba: «Me siento segura aquí porque sé que se han tomado todas las precauciones». «Queremos ofrecer esperanza y amor al público», añadió.,
El Gran Teatro del Liceo se prepara para subir el telón este domingo con un recital de Sondra Radvanovsky y Piotr Beczała. Una oportunidad inmejorable para poner a prueba unos protocolos que el teatro barcelonés se ha esmerado en tener listos para evitar cualquier sobresalto, tras las protestas del público del Teatro Real. El aforo está limitado a mil personas, por debajo del 50% de la capacidad de la sala, mientras que en Madrid se permitió llenar el 70%. Con todo, ayer, en la rueda de prensa de presentación de las medidas anticovid, el director general del Liceo, Valentí Oviedo, evitó entrar en comparaciones y afirmó: «Ambos equipamientos hemos hecho lo mismo, que es respetar escrupulosamente las indicaciones que dictan de las autoridades sanitarias de cada comunidad». Aun así, al contrario de lo que sucedió en el Real, la reducción del aforo en Barcelona se da por igual en todas las zonas del teatro, sin que unas tengan mayor ocupación que otras.

Uno de los mayores esfuerzos se ha hecho en la atención a los abonados y al público en general. El espacio de la guardarropía se ha transformado en una zona de información, y en cada planta hay un mostrador donde se resolverán las dudas que puedan surgir. «Las personas que estarán haciendo la atención presencial los días de función son las mismas que han estado en contacto con los abonados, así el trato es más directo y personalizado», señaló Oviedo.

A los asistentes a las funciones del Liceo se les sugiere una franja horaria de acceso en el momento de comprar la entrada, de modo que no todo el público se acumule pocos minutos antes del inicio. En el vestíbulo habrá un punto del control de temperatura y dispensadores de gel hidroalcohólico. El aire se desinfecta con ozono, y los recorridos por los pasillos están pautados y señalizados. Incluso el acceso a los lavabos se ha regulado, dado que todos ellos son francamente estrechos. En los entreactos el telón se mantendrá alzado, de modo que las personas que opten por quedarse en la sala tendrán el aliciente de ver cómo se hacen los cambios de escenario. Los que quieran tomar algo, deberán reservar las consumiciones previamente.

Por si todas estas explicaciones del director general fueran poco, los protagonistas de la primera función abundaron en el mensaje. «Confiamos en los organizadores y el público», aseguró el tenor Piotr Beczala, mientras Sondra Radvanovsky afirmaba: «Me siento segura aquí porque sé que se han tomado todas las precauciones». «Queremos ofrecer esperanza y amor al público», añadió.

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