Lun. Jun 21st, 2021

El embalse de Montearagón se ha convertido en una de esas obras eternas, con sobrecostes disparatados y plazos escandalosamente incumplidos. Su primera piedra la colocó Josep Borrell cuando era ministro de Obras Públicas y Medio Ambiente con Felipe González. Ahora es Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, cargo al que llegó en diciembre del año pasado tras haber sido ministro de Exteriores de Pedro Sánchez. Ha pasado un cuarto de siglo desde que se fotografió poniendo la primera piedra de ese pantano, y la presa sigue sin estar operativa.

Montearagón es un nombre incómodo en el haber político de Borrell y en la gestión hídrica de los gobiernos socialistas desde los años 90. Entre tropiezos, escollos e imprevistos, el embalse multiplicó su presupuesto y hoy es el día en el que sigue sin tener fecha cierta para cumplir con la función para la que se proyectó: mejorar el suministro de agua a la ciudad de Huesca y regar más y mejor las miles de hectáreas de cultivo que hay en esta zona de la provincia altoaragonesa.

El cúmulo de despropósitos en esta obra empezó poco después de que Borrell se hiciera la protocolaria foto presumiendo de primera piedra. La construcción tuvo que pararse al año siguiente de empezar. Y pasaron otros cuatro años hasta que pudieron reanudarse.

Sobrecostes de órdago
Los desatinos presupuestarios también han sido de órdago: se adjudicó en pesetas, se terminó en euros y acabó costando casi cuatro veces más: se adjudicó por 17,4 millones de euros (2.898,27 millones de pesetas) y acabó costando no menos de 60 millones de euros.

Josep Borrell fue ministro de Obras Públicas entre 1991 y 1996, hasta que el PP llegó al Gobierno con Aznar. Y el embalse de Montearagón quedó como herencia envenenada en los despachos del Ministerio. Tan envenenada fue que hoy es el día que sigue atascada en el negociado de la socialista Teresa Ribera, la ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico -nombre con el que se rebautizó y remozó la antigua cartera de Medio Ambiente-.

Sigue sin fecha
Fuentes oficiales han confirmado a ABC que no se sabe cuándo podrá estar operativo este embalse. Su construcción acabó en septiembre de 2006, pero pasaron cuatro años hasta que empezó a llenarse en la preceptiva fase de pruebas. Es lo que se llama fase de carga. Pero ese llenado se tuvo que interrumpir en 2013, al detectarse deslizamientos en una ladera. Hasta 2018 no se emprendieron las obras correctoras, que acabaron hace meses. Pero ahora no se sabe aún cuando se reanudará el
llenado del embalse, que lleva siete años parado.

La historia de esta presa está plagada de incidencias desde que se proyectó y adjudicó con Borrell al frente de Obras Públicas y Medio Ambiente. La adjudicación se produjo el 16 de diciembre de 1994 y recayó en la constructora Entrecanales. Borrell colocó la primera piedra el 22 de abril de 1995, en vísperas de las elecciones municipales de aquel año. En 1996 se frenaron en seco las obras, que no se reanudaron hasta el año 2000. Y, conforme pasaba el tiempo afloraban problemas y sobrecostes. Ahora, 26 años después de su adjudicación y 25 después de la primera piedra de Borrell, el embalse sigue sin fecha cierta de entrada en servicio.,
El embalse de Montearagón se ha convertido en una de esas obras eternas, con sobrecostes disparatados y plazos escandalosamente incumplidos. Su primera piedra la colocó Josep Borrell cuando era ministro de Obras Públicas y Medio Ambiente con Felipe González. Ahora es Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, cargo al que llegó en diciembre del año pasado tras haber sido ministro de Exteriores de Pedro Sánchez. Ha pasado un cuarto de siglo desde que se fotografió poniendo la primera piedra de ese pantano, y la presa sigue sin estar operativa.

Montearagón es un nombre incómodo en el haber político de Borrell y en la gestión hídrica de los gobiernos socialistas desde los años 90. Entre tropiezos, escollos e imprevistos, el embalse multiplicó su presupuesto y hoy es el día en el que sigue sin tener fecha cierta para cumplir con la función para la que se proyectó: mejorar el suministro de agua a la ciudad de Huesca y regar más y mejor las miles de hectáreas de cultivo que hay en esta zona de la provincia altoaragonesa.

El cúmulo de despropósitos en esta obra empezó poco después de que Borrell se hiciera la protocolaria foto presumiendo de primera piedra. La construcción tuvo que pararse al año siguiente de empezar. Y pasaron otros cuatro años hasta que pudieron reanudarse.

Sobrecostes de órdago
Los desatinos presupuestarios también han sido de órdago: se adjudicó en pesetas, se terminó en euros y acabó costando casi cuatro veces más: se adjudicó por 17,4 millones de euros (2.898,27 millones de pesetas) y acabó costando no menos de 60 millones de euros.

Josep Borrell fue ministro de Obras Públicas entre 1991 y 1996, hasta que el PP llegó al Gobierno con Aznar. Y el embalse de Montearagón quedó como herencia envenenada en los despachos del Ministerio. Tan envenenada fue que hoy es el día que sigue atascada en el negociado de la socialista Teresa Ribera, la ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico -nombre con el que se rebautizó y remozó la antigua cartera de Medio Ambiente-.

Sigue sin fecha
Fuentes oficiales han confirmado a ABC que no se sabe cuándo podrá estar operativo este embalse. Su construcción acabó en septiembre de 2006, pero pasaron cuatro años hasta que empezó a llenarse en la preceptiva fase de pruebas. Es lo que se llama fase de carga. Pero ese llenado se tuvo que interrumpir en 2013, al detectarse deslizamientos en una ladera. Hasta 2018 no se emprendieron las obras correctoras, que acabaron hace meses. Pero ahora no se sabe aún cuando se reanudará el
llenado del embalse, que lleva siete años parado.

La historia de esta presa está plagada de incidencias desde que se proyectó y adjudicó con Borrell al frente de Obras Públicas y Medio Ambiente. La adjudicación se produjo el 16 de diciembre de 1994 y recayó en la constructora Entrecanales. Borrell colocó la primera piedra el 22 de abril de 1995, en vísperas de las elecciones municipales de aquel año. En 1996 se frenaron en seco las obras, que no se reanudaron hasta el año 2000. Y, conforme pasaba el tiempo afloraban problemas y sobrecostes. Ahora, 26 años después de su adjudicación y 25 después de la primera piedra de Borrell, el embalse sigue sin fecha cierta de entrada en servicio.

Por