Mar. Mar 9th, 2021

Hace unos años, un estudio liderado por investigadores de las universidades de Harvard y Yale resolvió que, tras llevar a cabo una serie de experimentos en los que ponían a prueba la generosidad humana, el primer impulso de las personas era cooperar con los demás.

En nuestro ADN está la colaboración, lo demostramos a diario con nuestros actos. De hecho, tan solo basta con pararse un segundo a reflexionar sobre cuál ha sido uno de los valores que más hemos dejado aflorar a lo largo de este año tan complejo: la colaboración.

Este sentimiento –y necesidad- de cooperación también forma parte del espíritu de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los famosos ODS, que ya cumplen cinco años desde su nacimiento. La Agenda 2030 nos ponía unos retos en materia de lucha contra la pobreza, para alcanzar la igualdad, de impulsar la sostenibilidad y conseguir una educación de calidad que, aunque ambiciosos, nos habíamos decidido a alcanzar. Y entonces irrumpió la Covid19 haciendo que estos se vieran, cuanto menos, acrecentados.

Esta pandemia se interpuso en el camino que habíamos empezado a recorrer para la consecución de la Agenda 2030 y nos puso sobre la mesa unos problemas en el terreno de lo social, sanitario y económico con los que nadie contábamos. Sin embargo, no me cabe duda de que ahora, más que nunca, debemos valernos de estos ODS y, especialmente del 17, que hace referencia a las Alianzas como motor para impulsarlos, para hacer frente a esos retos enormes en los que todos –ciudadanos, empresas y administraciones- debemos implicarnos. Porque, caminando solos, será imposible superarlos.

Eso es algo en lo que en Ecoembes creemos firmemente: en el poder de la colaboración y la participación, del trabajo en equipo. Por eso, desde nuestra actividad diaria para el reciclaje de envases, trabajamos por crear y fortalecer alianzas con todos los agentes de la sociedad que hacen posible que esa cadena no se rompa ni siquiera en estos tiempos de incertidumbre: ciudadanos, que son quienes nos impulsan diariamente con su compromiso, ayuntamientos de todo el país, 12.500 empresas que forman parte de Ecoembes, asociaciones de consumidores, ecologistas, de amas de casa y vecinales, sindicatos y un largo etcétera. Gracias a esta unión, el reciclaje en los últimos cinco años ha crecido un 32% en los contenedores amarillos y azules, un claro ejemplo de la eficacia de un modelo basado en la colaboración público-privada con un objetivo tan primordial como es el cuidado del medioambiente.

Y ese mismo espíritu de cooperación que tan bien hemos demostrado saber defender durante este atípico año debemos trasladarlo también a los ODS. No nos engañemos: en este lustro no hemos avanzado todo lo que deberíamos haberlo hecho y, aunque aún hay tiempo, no podemos quedarnos de brazos cruzados esperando que otros hagan lo que es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros porque, mucho me temo, las consecuencias de no hacerlo nos afectarán a todos por igual.

«Ahora más que nunca se necesita el esfuerzo colectivo para hacer realidad la Agenda 2030», declaraba Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas. El mensaje es directo y nuestra tarea está más que clara. Es el momento de recoger el testigo y actuar con planes concretos; de crear alianzas fuertes y de seguir reforzando las que ya existen de ir de la mano de las administraciones –a todos los niveles-para encontrar soluciones conjuntas; de continuar colaborando con el Ministerio para la Transición Ecológica para hacer posible la consecución de los ODS; de buscar fórmulas colaborativas e innovadoras que sean capaces de dar respuesta a esos ambiciosos retos que tenemos que alcanzar en solo diez años, pero también a los desafíos del contexto actual; de hacer todo lo que está en nuestras manos para que España no se quede atrás… porque, simplemente, no podemos permitírnoslo.

Afrontemos el futuro con la ambición y el gran sentido de la responsabilidad de dar respuesta a todas esas cuestiones que hace cinco años los Objetivos de Desarrollo Sostenible nos plantearon. Disponemos de todo lo necesario para hacerlo: una voluntad que nos empuja a seguir avanzando y un sentido de la colaboración que nos ayudará a llegar, una vez más, juntos., Hace unos años, un estudio liderado por investigadores de las universidades de Harvard y Yale resolvió que, tras llevar a cabo una serie de experimentos en los que ponían a prueba la generosidad humana, el primer impulso de las personas era cooperar con los demás.

En nuestro ADN está la colaboración, lo demostramos a diario con nuestros actos. De hecho, tan solo basta con pararse un segundo a reflexionar sobre cuál ha sido uno de los valores que más hemos dejado aflorar a lo largo de este año tan complejo: la colaboración.

Este sentimiento –y necesidad- de cooperación también forma parte del espíritu de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los famosos ODS, que ya cumplen cinco años desde su nacimiento. La Agenda 2030 nos ponía unos retos en materia de lucha contra la pobreza, para alcanzar la igualdad, de impulsar la sostenibilidad y conseguir una educación de calidad que, aunque ambiciosos, nos habíamos decidido a alcanzar. Y entonces irrumpió la Covid19 haciendo que estos se vieran, cuanto menos, acrecentados.

Esta pandemia se interpuso en el camino que habíamos empezado a recorrer para la consecución de la Agenda 2030 y nos puso sobre la mesa unos problemas en el terreno de lo social, sanitario y económico con los que nadie contábamos. Sin embargo, no me cabe duda de que ahora, más que nunca, debemos valernos de estos ODS y, especialmente del 17, que hace referencia a las Alianzas como motor para impulsarlos, para hacer frente a esos retos enormes en los que todos –ciudadanos, empresas y administraciones- debemos implicarnos. Porque, caminando solos, será imposible superarlos.

Eso es algo en lo que en Ecoembes creemos firmemente: en el poder de la colaboración y la participación, del trabajo en equipo. Por eso, desde nuestra actividad diaria para el reciclaje de envases, trabajamos por crear y fortalecer alianzas con todos los agentes de la sociedad que hacen posible que esa cadena no se rompa ni siquiera en estos tiempos de incertidumbre: ciudadanos, que son quienes nos impulsan diariamente con su compromiso, ayuntamientos de todo el país, 12.500 empresas que forman parte de Ecoembes, asociaciones de consumidores, ecologistas, de amas de casa y vecinales, sindicatos y un largo etcétera. Gracias a esta unión, el reciclaje en los últimos cinco años ha crecido un 32% en los contenedores amarillos y azules, un claro ejemplo de la eficacia de un modelo basado en la colaboración público-privada con un objetivo tan primordial como es el cuidado del medioambiente.

Y ese mismo espíritu de cooperación que tan bien hemos demostrado saber defender durante este atípico año debemos trasladarlo también a los ODS. No nos engañemos: en este lustro no hemos avanzado todo lo que deberíamos haberlo hecho y, aunque aún hay tiempo, no podemos quedarnos de brazos cruzados esperando que otros hagan lo que es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros porque, mucho me temo, las consecuencias de no hacerlo nos afectarán a todos por igual.

«Ahora más que nunca se necesita el esfuerzo colectivo para hacer realidad la Agenda 2030», declaraba Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas. El mensaje es directo y nuestra tarea está más que clara. Es el momento de recoger el testigo y actuar con planes concretos; de crear alianzas fuertes y de seguir reforzando las que ya existen de ir de la mano de las administraciones –a todos los niveles-para encontrar soluciones conjuntas; de continuar colaborando con el Ministerio para la Transición Ecológica para hacer posible la consecución de los ODS; de buscar fórmulas colaborativas e innovadoras que sean capaces de dar respuesta a esos ambiciosos retos que tenemos que alcanzar en solo diez años, pero también a los desafíos del contexto actual; de hacer todo lo que está en nuestras manos para que España no se quede atrás… porque, simplemente, no podemos permitírnoslo.

Afrontemos el futuro con la ambición y el gran sentido de la responsabilidad de dar respuesta a todas esas cuestiones que hace cinco años los Objetivos de Desarrollo Sostenible nos plantearon. Disponemos de todo lo necesario para hacerlo: una voluntad que nos empuja a seguir avanzando y un sentido de la colaboración que nos ayudará a llegar, una vez más, juntos.

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