Dom. May 9th, 2021

Puesta en el punto de mira y con las alertas encendidas desde hace días como una de las zonas de Castilla yLeón que «más preocupan» por la evolución de los contagios del Covid-19, Miranda de Ebro se enfrenta desde mañana domingo a al menos catorce días de confinamiento con el «fin de evitar la transmisión comunitaria» del coronavirus. No es la primera vez que la ciudad burgalesa vive bajo restricciones. Y es que ya antes de que se decretase el estado de alarma en el conjunto de España fue sometida a medidas restrictivas por la alta incidencia que ya presentaba del virus.

Y ahora la segunda gran localidad de la Comunidad –tiene 35.500 habitantes– que verá restringidos los movimientos de su población. Así lo acordó este viernes la Junta de Castilla y León, que hoy publica en el Boletín Oficial (Bocyl) la orden con las medidas restrictivas y de «prevención sanitaria» par la «contención» de la pandemia.

La decisión –que como todas las de esta naturaleza deberá ser ratificada por el juez debido a que se restringen derechos a los ciudadanos– afecta a la movilidad y circulación de las personas y también incluye limitaciones a diversas actividades «que, por sus características, puedan favorecer la propagación» del SARS-Cov-2, según justifica la Consejería de Sanidad. Un conjunto de decisiones que aúnan las restricciones y recomendaciones impuestas en los municipios en los que en este tiempo se han decretado aislamiento con las medidas de aforos que han estado y están vigentes en las restricciones para ciudades como Valladolid y Salamanca y ahora, Palencia.

Así, desde mañana queda restringida la «libre entra y salida» de personas de Miranda de Ebro «salvo» los desplazamientos «adecuadamente justificados» como asistencia a centros y servicios sanitarios, actividad lectiva, trabajo, retorno al lugar de residencia habitual o asistencia y cuidado a mayores, menores, dependientes o personas con discapacidad. Eso sí, se permite circular por las vías que cruzan este municipio del norte de la provincia de Burgos, pero no parar en él. También está permitido el tránsito de los residentes, «si bien se desaconsejan los desplazamientos y realización de actividades no imprescindibles».

Quedan suspendidas las visitas a centros residenciales de personas mayores, salvo en circunstancias muy concretas y tampoco sus residentes podrán salir al exterior de los geriátricos. El Hospital Santiago Apóstol –donde ayer había ingresados 35 pacientes con positivo en Covid-19– había prohibido la visitas y los acompañantes en consultas.

Las reuniones incluso privadas no podrán superar las diez personas, tanto en interior como en exterior. Además, como ya se ha aplicado en tres capitales, el consumo en barra en los establecimientos de hotelería y restauración y sociedades gastronómicas queda prohibido en barra, deberá hacerse sentado y con un máximo de seis personas por mesa. En cuanto a los eventos deportivos, 25 personas como mucho en interior y 50 si la competición tiene lugar en exterior.

Colaboración
Según la Junta, las medidas y recomendaciones se refieren a los ámbitos que, «actualmente, son origen de los brotes epidémicos de mayor impacto y riesgo para el control de la transmisión comunitaria», entre los que cita expresamente la hostelería y restauración, los centros sociosanitarios y los eventos y actividades multitudinarias. Sanidad llama a «todos» los ciudadanos a «colaborar activamente» en su cumplimiento y recuerda que «es imprescindible el compromiso individual».

La alcaldesa de Miranda de Ebro (Burgos), Aitana Hernando, reconoció ayer que la situación del municipio es «preocupante» y que entiende «perfectamente» la decisión tomada por la Junta, a quien mostró la colaboración del ayuntamiento «en lo que haga falta». Es «la única manera de que las medidas sean obligatorias y no meras recomendaciones», precisó en declaraciones a Ical, pues, recordó, el Consistorio había dictado un bando con recomendaciones, pero no puede hacerlas obligatorias.

Hernando reconoció su preocupación por la repercusión que este confinamiento pueda tener «desde el punto de vista económico». Pero, añadió, comprende que «lo primero» en una situación como ésta es,
Puesta en el punto de mira y con las alertas encendidas desde hace días como una de las zonas de Castilla yLeón que «más preocupan» por la evolución de los contagios del Covid-19, Miranda de Ebro se enfrenta desde mañana domingo a al menos catorce días de confinamiento con el «fin de evitar la transmisión comunitaria» del coronavirus. No es la primera vez que la ciudad burgalesa vive bajo restricciones. Y es que ya antes de que se decretase el estado de alarma en el conjunto de España fue sometida a medidas restrictivas por la alta incidencia que ya presentaba del virus.

Y ahora la segunda gran localidad de la Comunidad –tiene 35.500 habitantes– que verá restringidos los movimientos de su población. Así lo acordó este viernes la Junta de Castilla y León, que hoy publica en el Boletín Oficial (Bocyl) la orden con las medidas restrictivas y de «prevención sanitaria» par la «contención» de la pandemia.

La decisión –que como todas las de esta naturaleza deberá ser ratificada por el juez debido a que se restringen derechos a los ciudadanos– afecta a la movilidad y circulación de las personas y también incluye limitaciones a diversas actividades «que, por sus características, puedan favorecer la propagación» del SARS-Cov-2, según justifica la Consejería de Sanidad. Un conjunto de decisiones que aúnan las restricciones y recomendaciones impuestas en los municipios en los que en este tiempo se han decretado aislamiento con las medidas de aforos que han estado y están vigentes en las restricciones para ciudades como Valladolid y Salamanca y ahora, Palencia.

Así, desde mañana queda restringida la «libre entra y salida» de personas de Miranda de Ebro «salvo» los desplazamientos «adecuadamente justificados» como asistencia a centros y servicios sanitarios, actividad lectiva, trabajo, retorno al lugar de residencia habitual o asistencia y cuidado a mayores, menores, dependientes o personas con discapacidad. Eso sí, se permite circular por las vías que cruzan este municipio del norte de la provincia de Burgos, pero no parar en él. También está permitido el tránsito de los residentes, «si bien se desaconsejan los desplazamientos y realización de actividades no imprescindibles».

Quedan suspendidas las visitas a centros residenciales de personas mayores, salvo en circunstancias muy concretas y tampoco sus residentes podrán salir al exterior de los geriátricos. El Hospital Santiago Apóstol –donde ayer había ingresados 35 pacientes con positivo en Covid-19– había prohibido la visitas y los acompañantes en consultas.

Las reuniones incluso privadas no podrán superar las diez personas, tanto en interior como en exterior. Además, como ya se ha aplicado en tres capitales, el consumo en barra en los establecimientos de hotelería y restauración y sociedades gastronómicas queda prohibido en barra, deberá hacerse sentado y con un máximo de seis personas por mesa. En cuanto a los eventos deportivos, 25 personas como mucho en interior y 50 si la competición tiene lugar en exterior.

Colaboración
Según la Junta, las medidas y recomendaciones se refieren a los ámbitos que, «actualmente, son origen de los brotes epidémicos de mayor impacto y riesgo para el control de la transmisión comunitaria», entre los que cita expresamente la hostelería y restauración, los centros sociosanitarios y los eventos y actividades multitudinarias. Sanidad llama a «todos» los ciudadanos a «colaborar activamente» en su cumplimiento y recuerda que «es imprescindible el compromiso individual».

La alcaldesa de Miranda de Ebro (Burgos), Aitana Hernando, reconoció ayer que la situación del municipio es «preocupante» y que entiende «perfectamente» la decisión tomada por la Junta, a quien mostró la colaboración del ayuntamiento «en lo que haga falta». Es «la única manera de que las medidas sean obligatorias y no meras recomendaciones», precisó en declaraciones a Ical, pues, recordó, el Consistorio había dictado un bando con recomendaciones, pero no puede hacerlas obligatorias.

Hernando reconoció su preocupación por la repercusión que este confinamiento pueda tener «desde el punto de vista económico». Pero, añadió, comprende que «lo primero» en una situación como ésta es

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