Mar. Mar 9th, 2021

En un mercado absolutamente dominado por los SUV, Ford ha tardado en reaccionar y ofrecer un producto que realmente guste, pero ha acertado de pleno con el Puma, que está logrando unas buenas cifras de ventas y, además, en sus versiones más equipadas, como este
Ford Puma ST Line X de 155 CV
que examinamos aquí.

Tomando como punto de partida la plataforma del Ford Fiesta, con el que comparte la mayoría del interior, las mecánicas y el chasis, los responsables de Ford han diseñado una carrocería muy llamativa y con detalles sport, pero también de soluciones prácticas como el cajón impermeable del maletero.

GALERÍA
Práctico, con un diseño atractivo y muy bien equipado, el Ford Puma ST Line X sólo peca en unas plazas traseras con poco espacio para las piernas (algo común en la categoría) y en un sonido poco refinado cuando funciona con los cilindros desactivados para ahorrar combustible.

Teniendo en cuenta que todo lo realmente importante del coche es idéntico al Ford Fiesta, está claro que es una compra mucho más racional y con una mejor relación precio/producto el utilitario que este SUV, pero todos sabemos que la compra de un coche suele ser más pasional que racional, y en ese sentido, el Ford Puma podría hacer valer su abultado sobreprecio respecto al Fiesta.

Ficha técnica del Ford Puma ST Line X 2020
Motor
1.0 turbo de gasolina de 155 CV
Consumo
4,4 l/100 km
Medidas
4,21 x 1,81 x 1,54 metros
Maletero
456 litros
Precio
desde 22.249 euros
Con 4,21 m de largo, el Puma es uno de los SUV del segmento B más largos. Por ejemplo, uno de sus principales rivales es el Seat Arona, que para el metro en los 4,13 metros. Otros contrincantes importantes para el Puma son el Renault Captur, el Peugeot 2008 o el VW T-Roc.

Frente a ellos, el Ford Puma cuenta con algunas soluciones únicas y con la ventaja de ser un modelo más reciente que el Arona o el T-Roc, lo cual le da cierta frescura. En este sentido, el Peugeot goza de algo más de ventaja todavía, al llegar al mercado algunas semanas después que el Puma.

Ford Puma ST Line X: hibridación y desconexión

El corazón de esta versión del Puma es el motor de 3 cilindros de la familia Ecoboost con 1 litro de cubicaje y sobrealimentado por turbo para llegar a una potencia de 155 CV y 220 Nm de par. Gracias a este segundo dato, el Puma tiene una respuesta muy agradable al acelerador y apenas tendremos que usar el cambio manual de 6 marchas (que tiene muy buen tacto, por cierto) al tener empuje suficiente en un amplio rango de revoluciones.

Para reducir el consumo y las emisiones, este motor cuenta con una serie de tecnologías que han minimizado las pérdidas por rozamientos internos y se han añadido elementos como el sistema de desconexión de cilindros o la baja hibridación, gracias a la cual consigue la etiqueta Eco de la DGT.

La desconexión selectiva de cilindros lo que permite es reducir el consumo al dejar de inyectar combustible en uno de los tres cilindros cuando vamos llaneando sin apenas pisar el acelerador. Notaremos que el sonido cambia e incluso que aumentan ligeramente las vibraciones, lo cual no es agradable.

El sistema de baja hibridación lo que hace es reemplazar el alternador tradicional por una máquina eléctrica que es reversible: si la alimentamos con electricidad, se comporta como un motor eléctrico que asiste al de combustión y, si la hacemos girar arrastrada por el motor de combustión, genera electricidad para cargar las baterías.

Esto mejora el rendimiento porque puede aprovechar la energía cinética cuando retenemos para cargar la batería y utilizar esa electricidad más tarde en las fases en las que más consume el motor de gasolina (en los arranques y al acelerar) dándole un pequeño empujón. De este modo se reduce ligeramente el consumo, en el entorno de un 7% según los ingenieros.

Con todo esto, los consumos medidos durante la prueba no se han acercado a los oficiales sino que han sido en algunos casos un litro más elevados. En concreto, los consumos reales del Ford Puma de 155 CV en la prueba han sido:

• Consumo urbano: 6,6 l/100 km frente a los 5,1 oficiales

• Consumo en carretera: 4,9 l/1oo km frente a los 3,9 oficiales

• Consumo en autopista: 6,3 l/100 km

Ford Puma ST Line X: un diseño llamativo

Una de las grandes bazas del Ford Puma es su imagen. Su carrocería está repleta de volúmenes, superfices redondeadas y nervaduras que le dan un aspecto muy musculoso. El frontal es muy llamativo, con una enorme entrada de aire y unos faros muy saltones que disponen de tecnología LED y las luces de marcha diurna inspiradas en las del Ford GT. Su iluminación es buena, pero el asistente de luz de carretera que cambia de largas a cruce y viceversa no acierta en la mayoría de las ocasiones.

En la vista lateral destacan las enormes llantas de 18 pulgadas, excesivas desde el punto de vista de los consumos y el comportamiento dinámico, pero necesarias para rellenar unos enormes pasos de rueda y mejorar la estética. En esta vista el coche recuerda por sus proporciones y por detalles como la forma de la línea de los cristales al Porsche Macan.

En la vista trasera el parachoques con los catadióptricos en los extremos y la forma del spoiler sobre la luneta, así como la anchura de los hombros, hace que parezca más deportivo y pegado al asfalto.

La calidad de acabados y los ajustes son buenos y el Puma da muy buena impresión cuando lo ves en directo.

Ford Puma ST Line X: acogedor y práctico

Al abrir las puertas del Ford Puma lo primero que nos encontramos es el mismo salpicadero que en el Ford Fiesta, aunque aquí el cuadro de instrumentos digital es de serie.

En el acabado ST Line tenemos unos buenos asientos que sujetan bien el cuerpo y con los pespuntes en color rojo, a juego con los del volante tapizado en piel y la piel sintética de los paneles de las puertas delanteras. Por cierto, es una lástima que para los pasajeros traseros no se haya tenido la misma consideración y sus paneles sean completamente de plástico duro, algo cutre.

La postura de conducción es muy buena y los mandos principales nos quedan muy a mano, aunque los que nos permiten desactivar el start stop o elegir entre los diferentes modos de conducción (Sport, Normal, nieve, campo…) entre los asientos y detrás del selector del cambio nos obligan a apartar la vista de la carretera.

Las plazas traseras son sólo correctas. Pese a ser de los más largos de su categoría y superar los 4,2 metros, lo que lo posiciona casi al nivel de un compacto, seguimos sin tener espacio suficiente para las piernas en cuanto superamos el metro setenta y cinco.

Tampoco el acceso es cómodo por culpa de la puerta trasera. Además de ser pequeña, abre un ángulo poco generoso, de modo que no es fácil sentarse detrás.

Por todo el coche hay varios huecos donde dejar los objetos, incluido el puerto de carga por inducción para el móvil y aquí sí encontramos soluciones prácticas.

En el maletero es donde encontraremos la ventaja de los centímetros extra del Puma, que presume de tener uno de los más grandes de su categoría. Si necesitamos más espacio podemos abatir fácilmente los respaldos traseros, pero lo más llamativo está bajo su doble fondo. En el suelo del maletero del Puma encontraremos un cajón de forma cúbica que nos permite llevar bultos más altos o incluso productos que viertan líquidos, ya que es de plástico completamente impermeable y cuenta con un desagüe.

La calidad de acabados y de los materiales del interior del Puma es buena y no se oyen ruidos parásitos al circular por calles adoquinadas, lo cual deja claro que está bien construido.

Ford Puma ST Line X: bien pertrechado

El acabado ST Line X es uno de los más altos del Puma, de modo que su dotación es muy completa, sobre todo en materia de seguridad activa y ADAS (asistentes avanzados a la conducción), donde tenemos asistentes como el control de mantenimiento en el carril, el control de crucero adaptativo, el sistema de reconocimiento de señales de tráfico, la alerta de colisión con frenado de emergencia, sensores de ángulo muerto, cámara de marcha atrás, asistente de aparcamiento… no está mal, aunque es justo reconocer que todos estos elementos poco a poco se están convirtiendo en un estándar en el mercado actual.

Climatizador automático, asientos con inserciones de piel, volante multifunción de cuero perforado deportivo, pespuntes en color rojo, columna de dirección regulable en altura y profundidad, sistema de llave inteligente, portón de apertura manos libres… en materia de confort va también muy bien servido.

En lo referente a la conectividad y sonido, el Puma cuenta con un excelente equipo de audio firmado por B&O que tiene una buena calidad y el sistema SYNC que dispone de Android Auto y Apple Car Play, además de su propio sistema de control por voz, aunque sólo entiende algunas palabras clave.

La velocidad de respuesta es aceptable y su manejo es sencillo gracias a una pantalla de buenas dimensiones y unos menús en los que las teclas de las diferentes funciones son grandes.

Ford Puma ST Line X: ágil y divertido

Al volante del Ford Puma uno se siente muy a gusto. La dirección tiene un buen tacto, el selector del cambio también y la respuesta del motor es poderosa. Todo esto se junta con una conducción muy sencilla que no nos va a poner en aprietos.

En ciudad el mayor inconveniente es que la visibilidad no es muy buena debido a la pequeña superficie acristalada y los grandes pilares. Por suerte los retrovisores y los sensores de aparcamiento y ángulo muerto mitigan en parte este inconveniente.

Las suspensiones, aunque son rígidas, no resultan demasiado incómodas a la hora de circular por calles en obras o adoquinadas, aunque las bandas reductoras de velocidad sí las notaremos con claridad en los riñones.

En carretera es una verdadera gozada, sobre todo en los puertos de montaña. Los 155 CV son más que suficientes para realizar adelantamientos seguros y las reacciones del coche son muy ágiles. Sólo con levantar un poco el pie del acelerador o tocar ligeramente el freno podemos cambiar de tendencia y pasar de subvirar a que la parte trasera nos ayude a redondear la curva.

En autopista y autovía transmite buenas sensaciones también y uno se siente seguro en todo momento, incluso con fuerte lluvia como me sucedió durante la prueba.

En definitiva, el Ford Puma de esta prueba es un buen producto, bien equipado, de diseño atractivo y con un comportamiento dinámico que resulta adictivo.

Nuestra Valoración
7,2

Diseño:

8

Motor:

7

Comportamiento:

8

Interior:

6

Equipamiento:

8

Consumo:

6

Destacable

Diseño

Comportamiento

Equipamiento

Mejorable

Plazas traseras

Sonoridad

Consumo sensible

Fuente: Autocasión.com,
En un mercado absolutamente dominado por los SUV, Ford ha tardado en reaccionar y ofrecer un producto que realmente guste, pero ha acertado de pleno con el Puma, que está logrando unas buenas cifras de ventas y, además, en sus versiones más equipadas, como este
Ford Puma ST Line X de 155 CV
que examinamos aquí.

Tomando como punto de partida la plataforma del Ford Fiesta, con el que comparte la mayoría del interior, las mecánicas y el chasis, los responsables de Ford han diseñado una carrocería muy llamativa y con detalles sport, pero también de soluciones prácticas como el cajón impermeable del maletero.

GALERÍA
Práctico, con un diseño atractivo y muy bien equipado, el Ford Puma ST Line X sólo peca en unas plazas traseras con poco espacio para las piernas (algo común en la categoría) y en un sonido poco refinado cuando funciona con los cilindros desactivados para ahorrar combustible.

Teniendo en cuenta que todo lo realmente importante del coche es idéntico al Ford Fiesta, está claro que es una compra mucho más racional y con una mejor relación precio/producto el utilitario que este SUV, pero todos sabemos que la compra de un coche suele ser más pasional que racional, y en ese sentido, el Ford Puma podría hacer valer su abultado sobreprecio respecto al Fiesta.

Ficha técnica del Ford Puma ST Line X 2020
Motor
1.0 turbo de gasolina de 155 CV
Consumo
4,4 l/100 km
Medidas
4,21 x 1,81 x 1,54 metros
Maletero
456 litros
Precio
desde 22.249 euros
Con 4,21 m de largo, el Puma es uno de los SUV del segmento B más largos. Por ejemplo, uno de sus principales rivales es el Seat Arona, que para el metro en los 4,13 metros. Otros contrincantes importantes para el Puma son el Renault Captur, el Peugeot 2008 o el VW T-Roc.

Frente a ellos, el Ford Puma cuenta con algunas soluciones únicas y con la ventaja de ser un modelo más reciente que el Arona o el T-Roc, lo cual le da cierta frescura. En este sentido, el Peugeot goza de algo más de ventaja todavía, al llegar al mercado algunas semanas después que el Puma.

Ford Puma ST Line X: hibridación y desconexión

El corazón de esta versión del Puma es el motor de 3 cilindros de la familia Ecoboost con 1 litro de cubicaje y sobrealimentado por turbo para llegar a una potencia de 155 CV y 220 Nm de par. Gracias a este segundo dato, el Puma tiene una respuesta muy agradable al acelerador y apenas tendremos que usar el cambio manual de 6 marchas (que tiene muy buen tacto, por cierto) al tener empuje suficiente en un amplio rango de revoluciones.

Para reducir el consumo y las emisiones, este motor cuenta con una serie de tecnologías que han minimizado las pérdidas por rozamientos internos y se han añadido elementos como el sistema de desconexión de cilindros o la baja hibridación, gracias a la cual consigue la etiqueta Eco de la DGT.

La desconexión selectiva de cilindros lo que permite es reducir el consumo al dejar de inyectar combustible en uno de los tres cilindros cuando vamos llaneando sin apenas pisar el acelerador. Notaremos que el sonido cambia e incluso que aumentan ligeramente las vibraciones, lo cual no es agradable.

El sistema de baja hibridación lo que hace es reemplazar el alternador tradicional por una máquina eléctrica que es reversible: si la alimentamos con electricidad, se comporta como un motor eléctrico que asiste al de combustión y, si la hacemos girar arrastrada por el motor de combustión, genera electricidad para cargar las baterías.

Esto mejora el rendimiento porque puede aprovechar la energía cinética cuando retenemos para cargar la batería y utilizar esa electricidad más tarde en las fases en las que más consume el motor de gasolina (en los arranques y al acelerar) dándole un pequeño empujón. De este modo se reduce ligeramente el consumo, en el entorno de un 7% según los ingenieros.

Con todo esto, los consumos medidos durante la prueba no se han acercado a los oficiales sino que han sido en algunos casos un litro más elevados. En concreto, los consumos reales del Ford Puma de 155 CV en la prueba han sido:

• Consumo urbano: 6,6 l/100 km frente a los 5,1 oficiales

• Consumo en carretera: 4,9 l/1oo km frente a los 3,9 oficiales

• Consumo en autopista: 6,3 l/100 km

Ford Puma ST Line X: un diseño llamativo

Una de las grandes bazas del Ford Puma es su imagen. Su carrocería está repleta de volúmenes, superfices redondeadas y nervaduras que le dan un aspecto muy musculoso. El frontal es muy llamativo, con una enorme entrada de aire y unos faros muy saltones que disponen de tecnología LED y las luces de marcha diurna inspiradas en las del Ford GT. Su iluminación es buena, pero el asistente de luz de carretera que cambia de largas a cruce y viceversa no acierta en la mayoría de las ocasiones.

En la vista lateral destacan las enormes llantas de 18 pulgadas, excesivas desde el punto de vista de los consumos y el comportamiento dinámico, pero necesarias para rellenar unos enormes pasos de rueda y mejorar la estética. En esta vista el coche recuerda por sus proporciones y por detalles como la forma de la línea de los cristales al Porsche Macan.

En la vista trasera el parachoques con los catadióptricos en los extremos y la forma del spoiler sobre la luneta, así como la anchura de los hombros, hace que parezca más deportivo y pegado al asfalto.

La calidad de acabados y los ajustes son buenos y el Puma da muy buena impresión cuando lo ves en directo.

Ford Puma ST Line X: acogedor y práctico

Al abrir las puertas del Ford Puma lo primero que nos encontramos es el mismo salpicadero que en el Ford Fiesta, aunque aquí el cuadro de instrumentos digital es de serie.

En el acabado ST Line tenemos unos buenos asientos que sujetan bien el cuerpo y con los pespuntes en color rojo, a juego con los del volante tapizado en piel y la piel sintética de los paneles de las puertas delanteras. Por cierto, es una lástima que para los pasajeros traseros no se haya tenido la misma consideración y sus paneles sean completamente de plástico duro, algo cutre.

La postura de conducción es muy buena y los mandos principales nos quedan muy a mano, aunque los que nos permiten desactivar el start stop o elegir entre los diferentes modos de conducción (Sport, Normal, nieve, campo…) entre los asientos y detrás del selector del cambio nos obligan a apartar la vista de la carretera.

Las plazas traseras son sólo correctas. Pese a ser de los más largos de su categoría y superar los 4,2 metros, lo que lo posiciona casi al nivel de un compacto, seguimos sin tener espacio suficiente para las piernas en cuanto superamos el metro setenta y cinco.

Tampoco el acceso es cómodo por culpa de la puerta trasera. Además de ser pequeña, abre un ángulo poco generoso, de modo que no es fácil sentarse detrás.

Por todo el coche hay varios huecos donde dejar los objetos, incluido el puerto de carga por inducción para el móvil y aquí sí encontramos soluciones prácticas.

En el maletero es donde encontraremos la ventaja de los centímetros extra del Puma, que presume de tener uno de los más grandes de su categoría. Si necesitamos más espacio podemos abatir fácilmente los respaldos traseros, pero lo más llamativo está bajo su doble fondo. En el suelo del maletero del Puma encontraremos un cajón de forma cúbica que nos permite llevar bultos más altos o incluso productos que viertan líquidos, ya que es de plástico completamente impermeable y cuenta con un desagüe.

La calidad de acabados y de los materiales del interior del Puma es buena y no se oyen ruidos parásitos al circular por calles adoquinadas, lo cual deja claro que está bien construido.

Ford Puma ST Line X: bien pertrechado

El acabado ST Line X es uno de los más altos del Puma, de modo que su dotación es muy completa, sobre todo en materia de seguridad activa y ADAS (asistentes avanzados a la conducción), donde tenemos asistentes como el control de mantenimiento en el carril, el control de crucero adaptativo, el sistema de reconocimiento de señales de tráfico, la alerta de colisión con frenado de emergencia, sensores de ángulo muerto, cámara de marcha atrás, asistente de aparcamiento… no está mal, aunque es justo reconocer que todos estos elementos poco a poco se están convirtiendo en un estándar en el mercado actual.

Climatizador automático, asientos con inserciones de piel, volante multifunción de cuero perforado deportivo, pespuntes en color rojo, columna de dirección regulable en altura y profundidad, sistema de llave inteligente, portón de apertura manos libres… en materia de confort va también muy bien servido.

En lo referente a la conectividad y sonido, el Puma cuenta con un excelente equipo de audio firmado por B&O que tiene una buena calidad y el sistema SYNC que dispone de Android Auto y Apple Car Play, además de su propio sistema de control por voz, aunque sólo entiende algunas palabras clave.

La velocidad de respuesta es aceptable y su manejo es sencillo gracias a una pantalla de buenas dimensiones y unos menús en los que las teclas de las diferentes funciones son grandes.

Ford Puma ST Line X: ágil y divertido

Al volante del Ford Puma uno se siente muy a gusto. La dirección tiene un buen tacto, el selector del cambio también y la respuesta del motor es poderosa. Todo esto se junta con una conducción muy sencilla que no nos va a poner en aprietos.

En ciudad el mayor inconveniente es que la visibilidad no es muy buena debido a la pequeña superficie acristalada y los grandes pilares. Por suerte los retrovisores y los sensores de aparcamiento y ángulo muerto mitigan en parte este inconveniente.

Las suspensiones, aunque son rígidas, no resultan demasiado incómodas a la hora de circular por calles en obras o adoquinadas, aunque las bandas reductoras de velocidad sí las notaremos con claridad en los riñones.

En carretera es una verdadera gozada, sobre todo en los puertos de montaña. Los 155 CV son más que suficientes para realizar adelantamientos seguros y las reacciones del coche son muy ágiles. Sólo con levantar un poco el pie del acelerador o tocar ligeramente el freno podemos cambiar de tendencia y pasar de subvirar a que la parte trasera nos ayude a redondear la curva.

En autopista y autovía transmite buenas sensaciones también y uno se siente seguro en todo momento, incluso con fuerte lluvia como me sucedió durante la prueba.

En definitiva, el Ford Puma de esta prueba es un buen producto, bien equipado, de diseño atractivo y con un comportamiento dinámico que resulta adictivo.

Nuestra Valoración
7,2

Diseño:

8

Motor:

7

Comportamiento:

8

Interior:

6

Equipamiento:

8

Consumo:

6

Destacable

Diseño

Comportamiento

Equipamiento

Mejorable

Plazas traseras

Sonoridad

Consumo sensible

Fuente: Autocasión.com

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