Mar. Jun 22nd, 2021

El día en que Donald Trump regresaba a la Casa Blanca tras tres días hospitalizado por Covid-19, su rival por la reelección, Joe Biden, visitaba el estado más disputado de la campaña -Florida- y atacaba al presidente por su actitud frente al virus.

«Francamente, no me sorprendió», dijo el candidato demócrata este lunes por la noche sobre el positivo de Trump, en referencia a la falta de precaución del presidente con respecto a la pandemia en la Casa Blanca y en su campaña electoral. «Cualquiera que contraiga el virus por decir que las mascarillas no son importantes, que la distancia social no importa, creo que es responsable de que le ocurra», explicó desde Miami, en un encuentro con votantes televisado por la cadena NBC.

Era el primer ataque de Biden con motivo del positivo de Trump, al que hasta ahora solo había deseado su recuperación. Coincidió con la sorprendente alta hospitalaria de Trump, entre informaciones confusas de su equipo médico sobre su estado de salud, y con un claro regreso de Trump al circo electoral. Trump llenó su cuenta de Twitter de mensajes electorales pidiendo el voto, orquestó una salida del hospital y un ingreso en la Casa Blanca peliculero, se quitó la mascarilla para los fotógrafos y recomendó a los estadounidenses «no tener miedo» al Covid y no permitir que «domine» sus vidas.

Biden le recomendó que, además de mandar vídeos y tuits, «escuche a los científicos» y le demandó que muestre apoyo al uso de mascarilla, en concreto, promoviendo que todos los estados obliguen a su uso. De forma contraria al optimismo de Trump sobre el virus, recordó los más de 210.000 muertos que acumula el país. «Espero que nadie se lleve ese mensaje, que piense que no es un problema. Es un problema muy serio», insistió.

Biden acudió a Florida centrado en mejorar sus números en voto hispano y caribeño, en una batalla clave para ganar las elecciones. Las encuestas le otorgan una distancia mínima en este estado, y cualquier mejora en los diferentes electorados de Florida podría ser decisiva. Biden repartió su tiempo entre la comunidad haitiana y la comunidad venezolana, con una visita a la Pequeña Habana de Miami. Allí trató de contradecir la idea que Trump repite sobre Biden, al que considera una marioneta del sector izquierdista y al que califica «socialista» y «comunista» y cercano a la dictadura castrista.

El candidato demócrata defendió que Cuba «no está más cerca de la libertad y de la democracia que hace cuatro años», en referencia al desmantelamiento de buena parte del acercamiento diplomático a la dictadura castrista que Barack Obama, bajo el que Biden fue vicepresidente, inició en la recta final de su presidencia. «¿Tengo pinta de socialista?», respondió Biden a un votante sobre su cercanía a esa ideología, y defendió que, al contrario, en las primarias demócratas le criticaron por ser «demasiado centrista, demasiado moderado».,
El día en que Donald Trump regresaba a la Casa Blanca tras tres días hospitalizado por Covid-19, su rival por la reelección, Joe Biden, visitaba el estado más disputado de la campaña -Florida- y atacaba al presidente por su actitud frente al virus.

«Francamente, no me sorprendió», dijo el candidato demócrata este lunes por la noche sobre el positivo de Trump, en referencia a la falta de precaución del presidente con respecto a la pandemia en la Casa Blanca y en su campaña electoral. «Cualquiera que contraiga el virus por decir que las mascarillas no son importantes, que la distancia social no importa, creo que es responsable de que le ocurra», explicó desde Miami, en un encuentro con votantes televisado por la cadena NBC.

Era el primer ataque de Biden con motivo del positivo de Trump, al que hasta ahora solo había deseado su recuperación. Coincidió con la sorprendente alta hospitalaria de Trump, entre informaciones confusas de su equipo médico sobre su estado de salud, y con un claro regreso de Trump al circo electoral. Trump llenó su cuenta de Twitter de mensajes electorales pidiendo el voto, orquestó una salida del hospital y un ingreso en la Casa Blanca peliculero, se quitó la mascarilla para los fotógrafos y recomendó a los estadounidenses «no tener miedo» al Covid y no permitir que «domine» sus vidas.

Biden le recomendó que, además de mandar vídeos y tuits, «escuche a los científicos» y le demandó que muestre apoyo al uso de mascarilla, en concreto, promoviendo que todos los estados obliguen a su uso. De forma contraria al optimismo de Trump sobre el virus, recordó los más de 210.000 muertos que acumula el país. «Espero que nadie se lleve ese mensaje, que piense que no es un problema. Es un problema muy serio», insistió.

Biden acudió a Florida centrado en mejorar sus números en voto hispano y caribeño, en una batalla clave para ganar las elecciones. Las encuestas le otorgan una distancia mínima en este estado, y cualquier mejora en los diferentes electorados de Florida podría ser decisiva. Biden repartió su tiempo entre la comunidad haitiana y la comunidad venezolana, con una visita a la Pequeña Habana de Miami. Allí trató de contradecir la idea que Trump repite sobre Biden, al que considera una marioneta del sector izquierdista y al que califica «socialista» y «comunista» y cercano a la dictadura castrista.

El candidato demócrata defendió que Cuba «no está más cerca de la libertad y de la democracia que hace cuatro años», en referencia al desmantelamiento de buena parte del acercamiento diplomático a la dictadura castrista que Barack Obama, bajo el que Biden fue vicepresidente, inició en la recta final de su presidencia. «¿Tengo pinta de socialista?», respondió Biden a un votante sobre su cercanía a esa ideología, y defendió que, al contrario, en las primarias demócratas le criticaron por ser «demasiado centrista, demasiado moderado».

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